Música

Published on febrero 7th, 2021 | by Isael Serra

El día que murió la música y American Pie, ¿de qué trata la canción?

El tres de febrero recordamos la tragedia que la canción American Pie de Don McLean, llamaría como “El Día que murió la música”. En el año de 1959, un horrendo avionazo acabaría con las vidas de los ídolos musicales Budy Holly, Ritchie Valens y “The Big Bopper” y con esa tragedia comenzaría así su leyenda. Nuestros vecinos del norte, creadores del rock and roll, tienen esta fecha estampada en su memoria.

Para muchos, con esta catástrofe se marcó el fin de una era, aquella que vio al incipiente rock and roll hacerse popular, conquistar la radio, y el gusto del público joven: aquellos hijos mimados del “estilo de vida americano” que se consolidó luego de la Segunda Guerra Mundial, esa “juventud dorada” que tomó una rítmica música de fusión como estandarte, marcando distancia con la “cuadrada” generación anterior.

De repente el rock and roll  ya no era música marginal que se escuchaba en “bares de mala muerte” y que era sobajada y denigrada por motivos racistas, no, ahora sonaba en todos lados y sus intérpretes alcanzaban el estrellato. Hoy en día, para las nuevas generaciones, parece exagerado que se le dé tanto simbolismo y peso a ese día, pero la realidad es que, en su momento, los tres ídolos eran la sensación en las listas de éxitos.

Justo por esas fechas, Buddy Holly y su banda, the Crickets, habían alcanzado el lugar número uno en las listas con la canción “That’ll Be the Day. Por su parte, Ritchie Valens aumentaban su popularidad, pues ya había tenido hits con Come On, Let’s Go, Donna y La Bamba. Tal como se estilaba en ese entonces, para capitalizar el éxito en la radio los artistas debían  hacer giras extenuantes que los llevaban a presentarse en vivo en cada rincón del país.

Para ello se organizaban caravanas en autobuses que recorrían las carreteras día y noche, y que constantemente hacían paradas en los lugares más insospechados de la “américa profunda”, convirtiendo el tour en algo casi tortuoso. Además la gira en cuestión era en invierno, se llamó Winter Dance Party,  por lo cual las condiciones climatológicas eran pésimas.

Luego de una falla mecánica en el autobús, Buddy Holly tuvo la idea de rentar un avión para llegar junto con su banda al siguiente destino de manera directa, sin estar “puebleando” tanto. La noche del vuelo, “The Big Booper” tenía gripa y se sentía muy enfermo como para viajar en el destartalado autobús, así que convenció a Waylon Jennings, entonces uno de los miembros de The Crickets de cederle su asiento.

Por su parte, Ritchie Valens, por esas cosas macabras del destino, ganó en “un volado” contra Tommy Allsup su lugar en el avión maldito, que se estrellaría minutos después a causa del mal clima y de la falta de pericia del piloto. Sin demeritar a The Big Booper, cuyo verdadero nombre era Jiles Perry Richardson, más que ser un artista prometedor como Valens, o una estrella en ascenso como Holly, él era más bien un locutor de radio y animador que probó suerte en el mundo de la música.

The Big Bopper era un personaje cómico y exagerado interpretado por Richardson, y aunque tenía carisma, se subió a ese avión siendo solo conocido por la canción “Chantilly Lace”, que era en esencia una “novelty song” o parodia del rock and roll. Aun así, es parte integral de esta triada de estrellas que se fueron muy pronto. Años después, en la década de los 70, el espíritu libre de la época idealizaba la música de los años 50. Veía en esa era el inicio de un cambio cultural que impactaría a las generaciones posteriores.

Este aprecio por “épocas más simples” y su música, se vio capturado en una canción que se volvió himno American Pie, del cantautor folk, Don McLean. Él decidió hacer un homenaje a los entrañables pioneros del rock que escuchaba en su adolescencia: Holly, Valens y Richardson, y de ahí nació la frase que sintetiza ese momento, “The Day the music die”.

Pero la cosa no acaba ahí, esta referencia/homenaje es solo el “leitmotive” de una letra más profunda y que abarca otros acontecimientos y personajes fundamentales del mundo de la música, todo para hacer una analogía acerca de la perdida de la inocencia de EE.UU. en plenos años 70, en medio de protestas por la guerra de Vietnam, tensiones raciales y demás cambios sociales.

La canción se publicó en 1971, en el álbum de mismo nombre, y rápidamente escaló la lista de posiciones de los charts hasta legar al número uno y permanecer varias semanas ahí. Desde el principio su excelente letra llamó la atención y se prestó a múltiples interpretaciones, el misterio se incrementó a causa de que McLean se negaba siempre a aclarar muchas de las referencias, pero, en año 2015 dio varias pistas en un libro sobre sus canciones.

Aunque por años, muchos lograron atinarle a la identidad de los personajes y eventos a los que se refería. Pero veamos que dice su letra: Al principio, McLean nos habla del trágico accidente de avión que para él representó el fin de la inocencia del rock and roll, y como después de años del suceso no logra recordar claramente si al enterarse de la notica lloró, o solo quedó sorprendido.

Nos describe con símbolos y personajes de los años 50, como eran las cosas antes de dicho accidente, donde la gente manejaba automóviles magníficos como el Chevy clásico que menciona en la letra, tomaban whiskey de la marca Rye con los amigos, y disfrutaban de un EE.UU. con una economía pujante y de bonanza, donde el personaje femenino e idílico de la “Miss American Pie” de la letra, sintetizaba la dulzura de imágenes de chicas modelando al estilo  pin- up.

Luego nos habla de cómo era e ambiente estudiantil en los años 50, y menciona “el libro del amor” que bien puede referirse tanto a la Biblia, como a la canción Book of Love, un hit de los 50s, que habla de esos manuales que escribían los estudiantes sobre el rito sexual en la adolescencia –como lo vemos en la película cómica noventera, “American Pie”-. Este verso se refiere a como los jóvenes eran reprimidos con puritanismo religioso para evitar dichos encuentros amorosos.

Eran los tiempos en que mantener relaciones sexuales era sinónimo de casarse y volverse adulto abruptamente. Así que bailar era una especie de desfogue sano para los jóvenes llenos de hormonas y si alguien te gustaba, pues le pedias bailar. Todas estas imágenes reflejan inocencia aparente, pero una donde existe tensión social latente, a punto de estallar.

En el siguiente verso se salta diez años para llegar al convulso año de 1969, donde las cosas se han complicado y explica este cambio con la analogía de la música, usando la figura de Bob Dylan, a quién se refiere en la canción como “The Jester”-el Juglar-, el cual “le canta al Rey y la Reina, con un abrigo que tomó prestado de James Dean, con una voz que es la tuya y la mía”.

Básicamente nos habla de cómo Dylan en ese entonces era una especie de vocero de la gente de pie, con un abrigo como el de James Dean -como se ve en la portada del disco The Freewheelin’ Bob Dylan (1963) solo que Dylan era un rebelde con una causa muy clara, a diferencia del James Dean del cine, que si bien se rebelaba, no sabía muy bien contra que.

Luego la letra sigue: “Oh, y mientras El Rey estaba mirando el suelo, el juglar le robó su corona de espinas”, esto se refiere a como Dylan sustituyo a gente como Elvis “el Rey” para cantar sobre cosas más importantes, con mayor compromiso social y poético, y luego, en ese mismo espíritu de decir cosas significativas llegaron The Beatles, a quienes se refiere en las siguientes líneas: “Y mientras Lennon lee un libro de Marx, el cuarteto ensaya en el parque”.

Otra vez enlaza el nostálgico coro, y regresa con otra conexión a The Beatles, pero esta vez para mencionar un suceso trágico, el “Helter Skelter”, es decir, los asesinatos cometidos por la denominada “Familia Manson” en 1969, sangrientos y extraños crímenes inspirados en el uso de drogas psicodélicas, las comunas hippies, y la psicótica mala interpretación a las letras de The Beatles a las que Charles Manson les atribuía mensajes crípticos que avisaban sobre el fin del mundo.

Luego de estos asesinatos, se veía a los hippies y a la contra cultura con mayor recelo, y a decir de muchos, estos crímenes terminaron desmoronando el sueño de amor y paz y hundiendo a la sociedad gringa en un ambiente enrarecido y de desilusión; donde el optimismo de antes parecía ya no funcionar para entender la realidad cabalmente.

La letra continúa hablando de como “El Juglar” termina haciéndose a un lado, esto se refiere al cambio que hizo el músico que pasó de ser “la voz del pueblo” con su guitarra de palo, a convertirse en una estrella de rock con una guitarra eléctrica, y que luego de un accidente de motocicleta se fue apartando del mundo y de su rol social anterior. “Pero ahora la mitad del aire tiene un dulce perfume, mientras los sargentos tocan una marcha, y todos nos paramos a bailar, pero nunca nos dan esa oportunidad”.

Otra referencia a The Beatles, pero ahora a su etapa del Sargento Pimienta, quienes guiaban el panorama musical y expandían el léxico del rock; también este verso hace referencias a lo militar -sargentos- en el contexto de la guerra de Vietnam. Pues justo cuando se respiran nuevos aires, la música vuelve a ser emocionante y fresca y “la gente quiere pararse a bailar”, la autoridad con su guerra de Vietnam y con la represión a marchas pacíficas, no se los permite.

Para redondear esta idea donde los sueños de cambio y libertad se ven sesgados, las siguientes líneas de la canción hacen referencia al grupo The Rolling Stones y a su caótica presentación en el festival gratuito de Altmont, California, donde entre peleas de la audiencia contra los motociclistas Hell’s Angels, encargados de “la seguridad” del evento, fue asesinado a cuchilladas el joven afroamericano Meredith Hunter.

En la letra, Mick Jagger es nombrado como “Jack Flash” por la canción de Los Stones, “Jumpin Jack Flash” y el verso es el siguiente: “Así que vamos Jack, se ágil, se rápido. Jack Flash sentado en una veladora, porque el fuego es el único amigo del diablo. Y las llamas se alzan alto en la noche para iluminar el ritual de sacrificio, veo a Satanás sonriendo con placer…”. Las referencias al diablo son por la canción “Sympathy for the Devil”, y bueno, a decir de muchos de los presentes en Almont, el ambiente en general ese día era de malas vibras.

La última parte de la canción cambia a un ambiente y un “tempo” aún más melancólico y lento, en donde se nos habla de “una chica que canta el blues” la cual, al preguntarle por buenas noticias, simplemente sonríe y se da la vuelta, una obvia referencia a La Bruja cósmica Janis Joplin y su trágica muerte.

En el último verso la cosa vuelve a ponerse bíblica, haciendo una alegoría entre la Santísima Trinidad, y “los tres hombres a los que más admiro”, que bien pueden ser los músicos que murieron ese tres de febrero de 1956. Pero hay quienes dicen que se refiriere a los asesinatos de Martin Luther King, John F, Kennedy, y su hermano. Como ven, la letra de American Pie no es tan simplista como se pude creer, y resume una época de cambios, haciendo un sentido homenaje la genial música que acompañó dichos cambios sociales, políticos y musicales.


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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