Música

Published on julio 27th, 2018 | by Isael Serra

Rock alternativo: bandas menospreciadas de los 90

En la década de los años 90 el rock y sus subgéneros más duros llegaron a un desarrollo comercial y estilístico. De la noche a la mañana, grupos y solistas que entonaban baladitas pop dejaron de ser la norma, y los guitarrazos se adueñaban de algunas estaciones de radio, y eso fue refrescante. Se puede decir que en dicha década el rock llegó a un pináculo tras años de evolución y de ser “ninguneado” en aras de lo más comercial o de moda. Por fin bandas que venían desde el “gueto” del metal/hard rock desde los años 80 tenían el reconocimiento de gigantes de la industria de ese entonces, como MTV. Grupos como Metallica,  Guns n’ Roses, Red Hot Chilli Peppers, etc,  ahora eran lo “mainstream”, pues vendían millones de discos y llenaban estadios cuando apenas unos años antes tocaban en clubs.

Todo esto ante la mirada incrédula de pesos pesados de la industria discográfica y de los críticos musicales que antes denostaban a ese tipo de bandas. Lo cierto es que también se dio una coyuntura: por un lado el público en general ya estaba harto de las fórmulas comerciales de las décadas pasadas –huecas, vanas y excesivas- ; y por el otro lado, en ese escenario social, varias subculturas se fusionaron, dando paso a lo que se denominaría como “nación alternativa”, una especie de puesta al día en la cultura juvenil que aún tenía su principal expresión musical en el rock, y que seguía cuestionándose el “status quo” de las cosas, tal como llegó a suceder en los años 50 (cuando se desarrolló el rock and roll) y en los 60 (cuando el rock perdió el “roll” y ya era un movimiento social legítimo, y no solo música para bailar).

El joven (esta vez de la llamada “Generación X”) volvía a sentirse traicionado por los “adultos”, a quienes consideraba vendidos al sistema, y a quienes miraba con recelo, pues el sueño hippie había sido una patraña y el mundo ahora estaba peor. El punk, aun cuando se le declaraba muerto, se desarrolló como hardcore; así como el hard rock y el metal extremo dejaban de ser solo expresiones undergrounds y marginales, y fructificaron en una juventud rebelde, en búsqueda de identidad, ansiosa de un cambio en todos los sentidos; pero a principios de la década de los 90, francamente desencantada.

Las disqueras seguían invirtiendo en nuevos artistas, y muchas veces sus apuestas eran incluso arriesgadas. Eso nos permitió ver, casi por última vez, a bandas de calidad y propuesta, llegar a cierto éxito comercial con una compañía discográfica cuidándoles las espaldas; e incluso las bandas más ”raras” tenían su oportunidad de tener proyección, dinero para una buena grabación y para la producción de videos. En la influyente MTV -cuando todavía trasmitía contenido musical- se notó el cambio. Adiós al uso de spandex, peinados de cabello gigantescos modelados con aerosol, y baladas ñoñas monotemáticas de grupos como Warrant,  Bang Tango o Britny Fox -millennilas, mejor ni los “googlén”- , de repente, contra todo pronóstico, eso ya no era lo cool. Ahora lo “alternativo” reinaba.

Las bandas de “la nación alternativa” se nutrían, tanto de la herencia del rock de los años 70 -los integrantes fueron niños o adolescentes en esa década-, así como del desarrollo y del boom de géneros como el hardcore, el thrash, heavy metal, new wave, etc en los años 80. Los 90 fueron también los años en que un crisol de bandas, muchas veces encajonadas en lo “alternativo” un poco a la fuerza, intentaban innovar y revolucionar. Es fácil relacionar esta década con bandas ligadas a lo que los medios denominaron como “grunge”, y todo ese fenómeno; porque, hasta cierto grado, los grupos combinaban tantas influencias, y con tal desparpajo,  que en el momento parecían inclasificables.

De esta forma existían bandas de “metal alternativo”, y bandas dentro del espectro del rock y la psicodelia que sencillamente eran llamadas “rock alternativo”, un poco para no complicarse, y que terminó siendo una etiqueta más. Muchas de estas bandas usted las conoce de sobra, querido lector, fue la época donde bandas como Kyuss -hoy justamente revalorados-, Living Colour,  Primus, L7, Portishead, Butthole Surfers, Monster Magnet,Live, Soul Asylum, P.J. Harvey, etc. tuvieron su debido espacio.

A continuación hablaré de algunas de las que no se suelen mencionar mucho, pero que sin embargo son excelentes. Cabe aclarar que esta es solo una lista subjetiva; dada la explosión de bandas en la época, son muchos los nombres que pudieron haber conformado esta muy breve lista. Me enfoqué en aquellos grupos que bien pudieron tener más éxito en su momento y ser mejor recordadas hasta hoy en día, pero que, por diversas razones, no tienen la atención debida.



The Afghan Whigs

Si hablamos de bandas que merecen mayor reconocimiento por su calidad y propuesta, este menospreciado grupo de Cincinnati, Ohio, encabeza la lista. Si bien es tomada en cuenta por los conocedores como un “delicatessen” dentro de los círculos de bandas 90, tal parece que para muchos nunca existieron. No tuvieron el reconocimiento que merecían, y vaya que lanzaron al mundo discos -y canciones- increíbles. En su momento nunca “la hicieron” a nivel mainstream, y tal vez se deba a que The Afghan Whigs tenían clase y elegancia, sin aspavientos ni efectismos; aunque llevándonos a los terrenos oscuros que se espera en una banda 90s.

La voz y personalidad de su frontman Greg Dulli estaba al nivel de los grandes del rock, y la banda hacia uso de la consabida fórmula 90s de “parte tranquila, parte distorsionada”; pero lo hacían con gracia. Discos clásicos como Gentleman (1993) o Black Love (1996) no desentonaban al lado de las mejores obras de Nirvana, Pearl Jam o Smashing Pumpkins.

Además “los Afghan” tenían todo el pedigrí alternativo, venían del sello Sub Pop, habían grabado con Jack Endino, y habían conseguido “éxito” en el circuito de radio college. Sus portadas y letras tenían ese tono a la “Alice in Chains” con referencias a las drogas duras y a la depresión; y encima, su música combinaba hábilmente influencias de R&B y de Soul, situándolos por encima de sus contemporáneos. Cansados de ser subestimados, tronaron en el 2001; pero hubo reunión en 2011, continuando hasta la fecha. Su último disco, In Spades es del 2017, y es muy bueno, como cabría esperar de la banda.

Gruntruck

El cómo conocí a esta gran banda fue de lo más extraño: Deambulando -pendejeando- en el hoy extinto Tower Records de la zona rosa -CDMX- me encontré con el CD de Push (1992). Me llamó la atención la portada, una suerte de puesta al día de la memorable portada del único disco del grupo Blind Fate –con Erick Clapton-, con una chica posando con el torso desnudo, sosteniendo un camión de juguete. Eso y la etiqueta de “importado”-lo cual entonces garantizaba que no era cualquier cosa- me llamó la a atención.

Así que le pregunté a un empleado del lugar sobre él disco, el tipo era de esos “alternativos”-dreadlocks rubios, piercing en la nariz, y toda la cosa- despistados (o tal vez estaba drogado; ver la divertida película “Empire Records”(1995), para mayor referencia) y me dijo que ese disco estaba chingón, y que, si sabía de música me lo llevara. Como suele suceder en estos casos, no sabía realmente a que le tiraba; pero al llegar a casa la sorpresa fue grata. Era una especie de grunge con tintes de metal, y resultó que el  grupo estaba conformado por ex miembros de los pioneros del “grunge”, Skinyard. Esta vez la apuesta me había salido bien. Extrañamente este grupo parece ser desconocido para muchos metidos en este rollo.

Jellyfish

Estos “hippies” psicodélicos de la era grunge ofrecían buenas canciones, pegajosas y divertidas a la Cheap Trick o XTC, y una imagen ultra kitsch. Su estilo, muy cuidado, no encajaba con los pantalones raídos y las camisas de franela de los “grungers”; tal vez por eso no trascendieron. Pero lo interesante de este grupo es que dejó un legado: en años posteriores muchos grupos copiaron su estilo descaradamente, y con mayor éxito. Con canciones pop aderezadas con guitarras hard rock a la 70, ofrecían un poco de frescura entre tanta depresión. Jellyfish se desintegró en 1994, ante la indiferencia de todos. Fueron más apreciados en Europa que en su propia tierra-USA-. Nos legaron solo dos discos, Bellybutton (1990) y Spilt Milk (1993).

Life of Agony

Esta banda de Brooklyn si es muy conocida entre los metaleros 90’s, sobre todo gracias a su disco clásico River Runs Red (1993) que salió bajo el sello Roadrunner, y por lo tanto, aliados de bandas como Type O Negative o Biohazard; pero me atreví a incluirla porque, a pesar de su gran calidad, Life of Agony quedó un poco entre en medio, en una especie de “limbo” de públicos, muy accesibles para los metaleros más aferrados y adictos a lo extremo; y demasiado “metaleros” para los “alternativos” de la época. Pero para quienes apreciaban esta mezcla de estilos la banda resultaba como un fuerte aspirante a competir con pesos pesados como Pantera, White Zombie, o los mencionados Biohazard. Esto nunca sucedió.

Las guitarras exudaban potencia y sabor hardcore, mientras que la voz de Keith Caputo no les pedía nada a los vocalistas de otras bandas; a veces cantando en un estilo a la Danzig y otras con una voz más aguda, sin aparentes complicaciones. El mismo Caputo abandonó la banda a finales de los 90, alegando que ese tipo de música agresiva y depresiva ya no le interesaba, y en 2011 anunció que durante años se sintió atrapado en un cuerpo que no era el suyo, y que ahora viviría como mujer lesbiana, cambiando su identidad a Mina Caputo. Tal vez una de las primeras personas transgénero en comandar una banda de metal famosa.

Morphine

Otra banda que, a pesar de ser más o menos conocida, es bastante menospreciada hoy en día. Combinaban variadas influencias, desde el jazz, hasta el rock acido, pero Morphine no se parecía a ninguna otra banda. Su vocalista, Mark Sandman, tocaba un bajo de tan solo dos cuerdas y cantaba con una voz muy particular. Para añadirle más rareza a su estilo, no contaban con guitarristas. Esto se suplía con un saxofón y dos baterías (!?). Ofreciendo una música oscura y extraña; pero seductora. La crítica los alababa; pero esto nunca se tradujo en ventas masivas de discos.

Desafortunadamente Sandman, el peculiar vocalista y compositor principal murió de un ataque al corazón durante un concierto en el año de 1999, y Morphine subió inmediatamente al altar de banda de culto; aunque maldita. Por alguna razón no se habla mucho de ellos hoy en día, como lo merecen. Pero nos dejaron como legado cinco discos en estudio dignos de ser escuchados y apreciados. En 2014 salió a la luz un muy interesante documental acerca de la banda, llamado Morphine: Journey of Dreams.

Hum

Agrupación de Chicago, practicantes de una especie de space rock, grunge/psicodélico con tintes hardcore, y que a pesar de su singular estilo lograron un hit comercial, la canción Stars. Algo que, en retrospectiva, solo puro haber ocurrido en los 90, tomando en cuenta las características de la banda. Sin embargo Hum no eran unos vulgares “ne hit wonders; tenían estilo, personalidad y composiciones interesantes. Su uso de feed back y texturas en las guitarras era de llamar la atención. Sin embargo esto no impidió que pasado el hype de su canción éxito, se perdieran entre tantas bandas “alternativas”. Su disco You’d Prefer an Astronaut del 95 es una joya poco valorada de esa época. Hoy en día, incluso son mencionados como pioneros del llamado “shoegaze”.

Toad the Wet Sprocket

El origen del nombre de esta peculiar banda es un homenaje a la serie cómica inglesa “Monthy Python”, en donde esta combinación absurda de palabras eran parte de un sketch. Ya sabes, como el caso de los Borbotones, Simpsonianos: escogieron un nombre que al principio era muy gracioso y conforme pasaba el tiempo ya no lo era tanto. Pero la música encajaba perfectamente con toda la movida alternativa, lo que los llevó a firmar con la discográfica major Columbia Records y cosechar algunos éxitos, sobre todo con su disco Fear (1991), que es como una capsula del tiempo de esa, hoy entrañable, época.

Duster

Otros practicantes de space rock, pues recogían las influencias de los 70, y les daban nueva forma. Incluso en su momento se les clasificó como slow core. Su disco de 1998 Stratosphere, es uno de los secretos mejor guardados de dicha década. Poco realmente se sabe acerca de esta oscura banda de San Jose, California. La banda toca muy poco en vivo y pareciera que se reúnen solo periódicamente. Pero su influencia es palpable en lo que luego se denominó stoner rock, y bandas como Deftones, y los más modernos “black metal hipsters”, Deafheaven, los citan como influencia.

Bif Naked

Aquellos que hablan sobre la falta de mujeres haciendo rock, o que “siempre han estado marginadas” de la industria, pareciera que no vivieron en los 90. Teníamos bandas potentes conformadas solo por mujeres, como L7, el movimiento feminista rockero de las Riot Grrrl, solistas estupendas como P.J. Harvey, Tory Amos, Liz Phair, etc. y festivales especializados conformados solo por artistas femeninas como el caso del festival Lilith Fair. También estaba la singular Bif Naked, una cantante/poeta/compositora canadiense, tatuada por todos lados- cando aún esto no era vil moda- y con una imagen impactante que recordaba un poco a Bettie Page; pero en punk.

Además de su carrera solista, solía tocar con bandas punk, sin ningún problema de ego. Ella tuvo algo de notoriedad porque algunas canciones aparecían en los soundtracks de series emblemáticas de la época, como Buffy, la Caza vampiros, Charmed, Celebrity Deathmatch, etc. donde sus composiciones pop/punk eran fácilmente reconocibles. Es curioso que una artista tan completa y talentosa no tuviera mayor éxito en ese momento. Y otras bandas más estándar como No Doubt si llamaran la atención. Una pena.

Tripping Daisy

Gracias a Nirvana muchas bandas fueron llamadas “grunge” sin tener realmente nada que ver con dicho sonido, fue el caso de los texanos Tripping Daisy. Lo suyo era más en la onda de la psicodelia. Si, en esos años las bandas voltearon a ver a la música de los años 60 y 70, de forma casi natural. Ellos tenían más en común con bandas como The Flaming Lips –primerizos-. Su disco del 98, Jesus Hits Like the Atom Bomb es ampliamente recomendable. Donde, solo por experimentar, sonaban más accesibles que en sus discos anteriores; pero eso sí, mezclado psicodelia y ese ruido guitarrero 90’s tan característico.

 Downset

Grupo muy en la vena de unos Biohazard, que mezclaba hardcore con rap, antes de que bandas como Limp Bizkit hicieran de esta combinación algo ñoño y ridículo. Downset si tenían verdadera actitud callejera y credibilidad, y riffs para derretir tu cara. Aunque (como en el caso de Life of Agony) son reconocidos por los fieles fanáticos del metal de esos años y tocaban en los grandes festivales europeos de la época, nunca tuvieron el reconocimiento que realmente merecían. Siempre me llamó la atención que además de hablar de la dura realidad de las calles de Los Angeles, mezclaban ciertos guiños ocultistas en sus portadas y letras, e incluso rendían homenajes velados a “la Bestia” Alesteir Crowley. Esta banda lo tenía todo, y eran pura actitud.

Bonus

My Sister’s Machine

Banda metalera de Seattle que incluso precedió todo el movimiento “grunge”, así que cuando se dio el famoso boom, ellos fueron catalogados en tal “genero”. Tenían gran calidad y un potente sonido; pero tal vez eran muy “metal” para los oídos alternativos. Solo nos dejaron dos discos, Diva y Wallflower.

Veruca Salt

Puede que no sea la banda más “under” y agresiva de los 90. De hecho combinaban hábilmente todo el rollo alternativo con simples canciones pop; pero las integrantes no eran ningunas niñitas bobas, sabían hacer riffs. Podrían incluso caer en la controvertida categoría de “gusto culposo” (aunque para mi espíritu cínico, no existe tal cosa como guilty pleasures; las cosas te gustan o no); pero es que esta banda representa tanto la esencia de esa época; me refiero a que tenían buenas canciones, riffs interesantes y una imagen potente. Y ese nombre, que maravilla, sacado de ese gran personaje de la película original de Willy Wonka y la Fábrica de chocolates -aún no existía el penoso remake-, la remilgosa y caprichosa; pero adorable, Veruca Salt.

Portada: https://www.loudersound.com


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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