Cine

Published on abril 15th, 2016 | by Esencia de Antes

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Taboada, un profeta en su tierra

Conoce más sobre el trabajo de Carlos Taboada, uno de los cineastas de terror más importantes de México
Carlos Enrique Taboada

Imagen cortesía de www.vice.com

Como mexicanos, cuando buscamos la grandeza solemos hacerlo en el horizonte, en lo que se ve a lo lejos, como esperando que la llegada de nuestros salvador barbado y de los genios todos poderosos que descienden de vez en cuando de sus tronos para vernos con indiferencia. No es un comportamiento nuevo, más bien está arraigado en lo más profundo de nuestra idiosincrasia, para vencerlo hay que lidiar con la costumbre, el rol social y con nuestra propia necedad.

Si queremos reconocer la grandeza, hay que primero saber dónde estamos parados, conocer eso que nos ha dado forma y nos lleva a iniciar esa búsqueda, partir desde ese punto significa que nadie nos va a sorprender de buenas a primeras, porque aceptémoslo no todo lo que brilla es oro, a veces sólo basta con hacer que lo parezca y quien no sabe ni lo que busca, va a ser capaz de todo por poseerlo. Con esto no quiero decir que todo lo emanado de nuestro entorno es una maravilla y menos que lo que viene de más allá es una porquería, sino que al conocer ambos, podemos hacernos de una idea propia de lo que es la grandeza.

Transportando esta idea al ámbito cinematográfico, se me vienen a la mente los nombres de muchos realizadores nacionales que vivieron, trabajaron y murieron sin que les reconociera, y que incluso a la fecha son unos perfectos desconocidos aunque en su obra se fundamente lo que hoy pomposamente llamamos “el nuevo cine mexicano”; estos magos de la imagen se mantuvieron en su lugar a pesar de todo y siguieron sus sueños en un país en el que se solía alimentar a los dioses con sangre, pero que con trabajo demostraron que el talento y el arte también pueden hacer florecer la tierra.

Uno de los ejemplos más claros de esto lo encontramos en la figura de Carlos Enrique Taboada Walker, guionista y director que a lo largo de los años ha sido menospreciado por la crítica debido a que buena parte de su trabajo se desarrolló en el campo de lo fantástico por lo que ha sido catalogado como “poco serio” según los estándares del cine moderno, sin embargo, fue un realizador carismático y vanguardista, capaz de crear obras que a la fecha siguen aterrorizando y encantando a nuevas generaciones por su estilo único, en el que lo oculto y lo femenino van de la mano para crear historias en las que se borra la línea divisoria, logrando que los opuestos se mezclen en un cóctel que resulta aterrado porque cuestiona todo eso que creemos lógico, desde lo paranormal hasta los roles sociales.

Su filmografía abarca más de 80 trabajos para cine y televisión, pero en este texto sólo abordaré su tetralogía, ya que es la que más lo representa como creador: Hasta el viento tiene miedo (1968), El Libro de piedra (1968), Más negro que la noche (1975) y Veneno para las hadas (1984).

Carlos Enrique Taboada

Imagen cortesía de todoelterrordelmundo.blogspot.com

Estas historias a primera vista parecen muy simples, pero se desdoblan gracias a la pericia del director hasta alcanzar niveles únicos de aprehensión gracias al manejo prodigioso e inteligente del suspenso a través del ritmo característico de Taboada, en sus historias nada es lo que parece y las mujeres dictan las reglas, pero sobretodo, la sentencia en una dinámica que nos lleva a cuestionar los límites de lo real.

Este ciclo inicia con “Hasta el viento tiene miedo” en 1968 y es un parteaguas debido no sólo a la simpleza de su historia, que apela a los miedos primarios del espectador, sino a su producción, al unir estas dos piezas el director creó un producto único que ha sobrevivido al paso del tiempo y aun sorprende a muchos espectadores; en esta cinta se definen elementos fundamentales de la tetralogía, como las atmósferas elegantes que poco a poco se transforman en tétricas, las referencias implícitas a la psicología, pero mucho más importante, la rebeldía  y la juventud de los personajes femeninos ante un entorno opresivo que no se limita al aspecto social, también representan una lucha contra lo racional porque su en su naturaleza está el ver más allá de ello.

Ese mismo año se estrena “El libro de piedra”, historia en la que la inocencia se muestra como un portal para ver y comprender realidades que los adultos no pueden; en esta película Taboada incluye personajes masculinos que tienen cierto peso en la historia pero aún permanece la actitud rebelde de las mujeres, que se ve reflejada en la relación de la pequeña Silvia con su papá y con el resto de los adultos, ellos representan ese mundo racional en el que ella no se siente a gusto.

Después de unos años de permanecer alejado del cine de terror, el director regresa con “Más negro que la noche”, que nos presenta la venganza del fantasma de una vieja sobre un grupo de jovencitas que incumplen su último deseo: cuidar a su gato negro, Bécquer. Detrás de esta historia, simple en el papel pero aterradora en la pantalla, se encuentra un trasfondo en el que las nuevas generaciones se enfrentan a las anteriores en la constante búsqueda de individualidad, una vez más, nos demuestra que para él, la mujer representa la vida, la muerte y la lucha entre ambas.

Carlos Enrique Taboada

Imagen cortesía de youpeliculasweb.com

La pieza final de esta tetralogía es “Veneno para las hadas” que vio la luz en 1984, en ella Taboada consolidó todos los elementos de su universo fílmico en una historia macabra en la que dos niñas se enfrentan a un mundo que apenas comprenden, a una le es indiferente pero la otra lucha con todo su ser para escapar de él, por lo que se asume como una bruja capaz de modificar su entorno, pero en ese camino, se convierte en una figura autoritaria que se parece más a un adulto con sus reglas y procedimientos mientras que para la primera todo sigue siendo un juego por lo que es capaz hasta de matar. Una verdadera obra de arte, que aun impresiona a quien la ve por primera vez.

Quizá su legado más grande sea su vocación y su entrega, mismas que lo llevaron a romper los patrones establecidos en la industria a través de su visión artística que estaba fundamentada en su realidad, hizo el cine que a él le gustaba y como a él le gustaba, ese compromiso personal se refleja en su trabajo.

Hoy, sumidos más que nunca en nuestra costumbre de buscar la inspiración salvadora en el exterior, vale la pena redescubrir el legado de Taboadano sólo por el gusto de perdernos en su mundo maravillosamente macabro, sino porque es un ejemplo inspirador de que se puede ser profeta en tierra propia.

Texto: Luis Fernando Reyes Ramírez
Portada: hellowhellow.com


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