Historia

Published on agosto 25th, 2016 | by Esencia de Antes

El cinematógrafo en México, 120 años de historia

“-¡Ah, qué caray! No nos haga tan de altiro, pos ¿cómo quiere que camine lo qué está nomas pintado? Menearán el papel.
-No -decía el otro ranchero-, es que son figuras de movimiento, como las que vimos aquí mesmo en México en un nacimiento.
-Sí, pero… ¡tan grandotas! Y con más que se menean muy bien, muy bien; hasta parece la mera verdad.”
(Periódico El Tiempo, 30 de agosto de 1896)

cinematógrafo en méxico

Imagen cortesía de www.andreadicastro.com

En relación con el desarrollo tecnológico, nuestra capacidad de sorprendernos va en decremento pues todo aquello que llegamos a pensar imposible se ha creado, se está creando o está en investigación y en ese sentido también tendemos a restarle valor a todo aquello que no es una novedad, aunque esos inventos cotidianos sigan entrañando toda una historia digna de ser conocida. Este paradigma desemboca en una apatía hacía a todo lo que no sea “moderno” aunque sean cosas que comúnmente ocupamos o sean parte importante de nuestra vida.

Uno de esos inventos revolucionarios que hoy menospreciamos es el cinematógrafo, y aunque hoy en día no tiene una función práctica, sin él no tendríamos las grandes salas de cine en las que actualmente disfrutamos nuestras súper producciones, es más, sin él no tendríamos la industria detrás de todas esas súper producciones.

La historia del cinematógrafo en México se remonta a la época de Porfirio Díaz, aunque cabe mencionar que antes de su “presentación en sociedad”, el invento junto con el kinestoscopiode Edison (la versión americana del cinematógrafo) ya habían estado en el país en ferias itinerantes y en los gabinetes de algunos científicos destacados, pero no fue hasta el 6 de agosto de 1896 que dio su primer paso hacia la popularidad en este lado del mundo.

Aquella tarde en el Castillo de Chapultepec, Porfirio Díaz y un grupo personajes destacados fueron testigos de la magia de la imagen en movimiento nacida de un aparato de 12 kilos inventado por los hermanos Louis y August Lumiére en Francia durante 1895, que llegó a México de la mano de otros hermanos: Bernard y Gabriel Veyre, quienes fueron los concesionarios del cinematógrafo en nuestro país.

Ellos mismos fueron los que organizaron las tres primeras funciones que cambiarían la forma en que la sociedad mexicana percibida la realidad, aquella dedicada al Presidente de la República (que por aquel entonces iba por su tercera reelección), además de una dedicada exclusivamente a la prensa y una más abierta al público en general que se llevaron a cabo en el entresuelo de la Droguería Plateros, hoy conocida como el Museo del Estanquillo, en la Ciudad de México en la que se cobraron 50 centavos por boleto, a aquello le siguió una temporada de exhibiciones, las tomas de escenas nacionales, el nombramiento honorario de los hermanos Lumiére en la Sociedad Científica Mexicana Antonio Alzate, la construcción de las primeras salas de cine en la Ciudad de México, la Época de Oro del cine mexicano y, bueno, el resto es historia.

Cinematógrafo en México

Imagen cortesía de revistazona7.com

Una vez más, aquí nos encontramos ante nuestras limitantes modernas, pero haciendo un ejercicio imaginativo quizá podamos darnos cuenta de la magnitud de aquel evento: la sociedad mexicana se estaba reinventando, adaptándose a un nuevo modo de vida basado en el desarrollo económico y cultural, en el que las artes jugaban un papel fundamental (al menos en la Capital) pues Díaz pretendía emular en todo a Francia, desde la arquitectura hasta su ideología progresista, sin embargo, el único contacto que los mexicanos tenían con el mundo, en el mejor de los casos, se daba a través de la letra escrita por lo que el contemplar paisajes internacionales en movimiento significó no sólo un shock cultural que rayaba en lo mágico sino que marcó de manera clara el rumbo que el nuevo México estaba tomando.

Cinematógrafo en México

Imagen cortesía de cinesilentemexicano.wordpress.com

Refiriéndose a la función del 14 de agosto de 1896, José Juan Tablada escribió para periódico El Nacional: “…en adelante, con un aparato así se hará la historia y nuestros postreros verán vivos y palpitantes los episodios más notables de las naciones, suprimiéndose el libro…por inútil” (El Nacional, 19 de agosto de 1896)

Por su parte, Luis G. Urbina en su poética crónica para El Universal describió: “…la fantasía, cansada de buscar, entró al salón del barón Bernard y se puso a ver el cinematógrafo. Como dije al principio, en la nueva diversión de óptica no hay necesidad de ponerse los anteojos de Hans; basta entrar y sentarse con toda comodidad frente al blanco cuadrilátero que se abre en el extremo de la sala, esperar; se espera un minuto, el indispensable para que la curiosidad se despierte; tiene ella el sueño muy ligero y es amiga y perseguidora de novedades y modas. (…) La fantasía, la curiosa soñadora, cuando vuelve de su asombro, le da las gracias a la ciencia, a la calumniada, a la que dice Spencer que es la cenicienta. Y hay todavía quien asegura que la ciencia es árida.” (El Universal, 23 de agosto de 1896)

El cinematógrafo en México

Imagen cortesía de cinesilentemexicano.wordpress.com

Mientras que Enrique Chavárril vaticinó en El Motor Republicano: “El cinematógrafo continúa favorecido por los que acuden a admirar uno de los descubrimientos más notables de nuestro siglo. Hasta ahora, lo mismo que el kinetoscopio de Edison, no es más que un juguete; ¡quién sabe en el porvenir las aplicaciones que de él se saquen! El cinematógrafo es el kinetoscopio amplificado si cabe así decirlo, y reflejadas las imágenes sobre una pantalla. Todavía, al menos como lo hemos visto, necesita ser perfeccionado; aquel movimiento nervioso, por explicarme así, de las imágenes, aquellas avispas que pasan por el campo de la pantalla, y que indican seguramente tropiezos u obstáculos en el girar de la película fotografía, aquellas caras de los personajes pequeños que no se distinguen con toda claridad, todo ello indica que el invento tiene que progresar y perfeccionarse y entonces será todavía más admirable de lo que hoy es.” (El Monitor Republicano, 6 de septiembre de 1896)

el cinematógrafo en México

Lo anterior para poner en contexto aquel momento de la historia nacional que determinaría en gran medida la cultura popular actual, aunque actualmente ir al cine sea algo cotidiano es bueno recordar que detrás del 3d, del 4d, del Imax, del Dolby y de todas las tecnologías que hacen del cine moderno un semillero de universos nuevos, existió un invento que sirvió de espejo para que la sociedad se reconociera como una entidad cambiante, en constante evolución y siempre dispuesta a sorprenderse, aunque sea por un ratito.

Texto: Luis Fernando Reyes Ramírez
Portada: http://psn.si

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