Música

Published on junio 11th, 2016 | by Esencia de Antes

El culto al Indio Solari

Indio Solari

Imagen cortesía de taringa.net

El Indio Solari es un ente casi místico: poeta dentro de la tradición beatnik, músico concentrado en el arte, no en la promoción de su música, aglutinador de gente de diferentes estratos sociales, que siguen su música con devoción, con esa devoción que los argentinos expresan en el fútbol y -en este caso- en el rock.

Banda de culto, personaje enigmático.

Solari ya era “de culto” desde los años 80’s cuando lideraba a la agrupación Patricio rey y sus redonditos de Ricota. Las letras de un estilo muy personal, junto con la creatividad musical de su compañero de banda Eduardo Beilinson, pusieron a “Los Redonditos” a la zaga en una escena musical de por si rica y de calidad, como lo es la Argentina. Desde ahí ya se definían sus principios: nada de coquetear descaradamente con los medios, nada de “venderse”; eso la gente lo apreció, y abrazó a la banda como algo suyo, como algo honesto.

Los conciertos de los Redondos se conocían por el “boca a boca”, de pura esencia underground; pero los teatros se llenaban. La música era frontal, apoyada en las guitarras: riffs y solos contundentes como mandan los cánones, que combinaban de manera perfecta con la voz personalísima de Solari. Encima de ello, un uso creativo de instrumentos como el saxofón, violín, piano, etc. Una gozada capaz de satisfacer a los más exigentes. Propios y extraños contemplaban con cierta curiosidad el ascenso de una banda que comenzó como algo completamente contracultural ¿Enanitos Verdes? Eso era para giles.

¿Pero de donde viene singular nombre de la banda? Yo lo enmarco en la tradición de nombres largos y apócrifos de bandas en los años 70’s: Lo de “Redonditos de Ricota” tiene que ver con unos Buñuelos -redondos- de requesón -ricota- que su primer representante cocinaba y que sacó de un recetario de cocina de una tal Patricia Rey. Los buñuelos se volvieron míticos, ya que dicho representante los repartía entre la audiencia, en los primeros conciertos de la banda, disfrazado de Sultán.

Patricio Rey es un personaje imaginario, parte de la mitología de la banda. Incluso la banda, a principios de su carrera, inventó que Patricio Rey era una especie de mecenas del grupo, un gran empresario con poder y contactos, y que solo de vez en cuando se comunicaba con sus protegidos. Después devino en una especie de gurú o líder espiritual que transmitía sus mensajes a través de Solari. Todo este juego le añadía mística a la banda. La gente suele confundir a Solari con Patricio Rey; algo así como confundir a Ian Anderson con Jethro Tull. En una ocasión Solari aclaró: “Patricio Rey no existe; Patricio Rey son todos”.

La mosca en la sopa de los 90’s.

Llegaron los años 90’s y con ello una consolidación de “los Redondos” como un grupo estandarte del rock –honesto- argentino. Como si se tratara de un clásico Boca vs River, la prensa y los fans crearon una “rivalidad” entre “Los Redonditos de Ricota” y Soda Stereo. Los primeros representaban al “hombre de a pie”, a la persona informada y critica; los segundos representaban al pop, al comercialismo y a lo superfluo. Huelga decir que esta “rivalidad” solo era parte de una búsqueda de identificación por parte de los fans y críticos; entre ambas bandas nunca hubo roces, y Solari elogiaba la voz y el estilo de Cerati. Pero seamos honestos, este tipo de “rivalidades” le dan sabor al caldo.

Y aquí comienza a vislumbrarse el fenómeno masivo: Al ser sus conciertos algo muy puntual, logran convocar a 90,000 personas en la presentación de su disco doble “Lobo Suelto-Cordero Atado”, con dos fechas: un día presentado el primer disco y en la otra fecha el segundo. ¿Quién hace eso? o ¿Quién puede hacerlo? Pocas bandas.

Indio Solari

Fanáticos del Indio Solari. Imagen cortesía de www.clarin.com

A partir de ahí sus presentaciones serían masivas y atraerían gente de todos los rincones de Argentina que se dejaban caer a donde fuese la cita, ya sea en tren, pidiendo «ride», o todos en bola en destartalados automóviles, acampando días antes de los conciertos. Se comienza a ver un fenómeno parecido al de los «deadheads» (fans empedernidos de Greatful Dead que seguían a la banda concierto tras concierto y que medio sostenían este «estilo de vida» vendiendo artesanías o burritos vegetarianos) pero a la latinoamericana.

A raíz de la cancelación por parte del gobierno de dos de sus fechas -en el año de 1997-, es que Solari y el grupo brindan una de sus únicas apariciones en televisión, citando a una rueda de prensa para explicar los hechos y anunciar una nueva fecha para un único concierto que subsanaría las fechas caídas. El evento se haría sin incidentes en otra localidad ante 21.000 personas. Los seguidores, como ya era lo usual, se presentan incondicionales. Por otro lado, el simple hecho de ver en la pantalla de televisión a un grupo tan hermético resultó surrealista para los fanáticos.

El fin de un era y el encumbramiento del Indio Solari.

A estas alturas Solari y/o “los Redonditos” comienzan a ser un mercado en sí mismo: discos que, a pesar de ciertas dosis de experimentación, se vendían como pan caliente y eran tomados como objetos de devoción, conciertos siempre llenos, revueltas y hechos violentos en los mismos a causa de la gran cantidad de gente que convocaban. Estar en esta cima del éxito tal vez precipitó la desintegración del grupo. Así que, en el año 2001 llega la disolución de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Cada miembro del grupo continuó con sus proyectos personales ligados a la música; pero, obviamente, el Indio Solari fue el que recogió ese espíritu entre lo contestatario y lo masivo, entre lo poético y lo pop, y lo vació en una nueva banda: Los fundamentalistas del aire acondicionado. ¿Esto disminuyó el fanatismo? No, lo acrecentó; lo concentró en una sola figura, en la del Indio Solari.

Indio Solari

Se puede encontrar la efigie de este hombre calvo, que no aparenta sus sesenta y tantos años, en infinidad de merchandising: gorras, vasos, camisetas de todos colores, artesanías, mochilas, etc. Cada una de sus presentaciones se convierte en un ritual comunal, en un acontecimiento, o lo que los fans llaman “la misa india”. Esto se puede apreciar en el documental “Piedra que Late”-2011- que nos muestra los preparativos de una de las famosas “Misas Indias”.

La gente continua expectante a cada una de esas “misas”; en uno de sus conciertos en Tandil, en marzo de 2016, el cantante confirmó que padece la enfermedad de Parkinson.

 Texto: Isael Serra
Portada: http://diarioextra.info

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