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Published on junio 29th, 2016 | by Esencia de Antes

GG Allin, el mesías que cagaba en el “qué dirán”

“Because everybody knows that I’m a scumbag, I like sluts and whores and I don’t care. You can say just what you want to say about me. But if I hear you I might just go knock you off your chair”
-Outlaw Scumfuc, GG Allin

GG Allin

El pequeño Jesus Christ Allin a los 4 años

La cultura popular se ha encargado de convertir la figura de GG Allin en una suerte de anticristo con toques de fenómeno de circo por la forma en la que vivió su corto viaje por este mundo, en un “coco” de las buenas costumbres, en el ejemplo claro de la palabra “exceso” y paradójicamente, en la prueba de que en el centro de la destrucción se encuentra la llave de la creación.

Pero seguramente, al “outlaw scumfuc” le importaría un carajo todo esto. Hacía y decía lo que quería, como quería, cuando quería, dejando tras de sí una estela apestosa a alcohol barato, drogas y por supuesto a rock ‘n’ roll mal interpretado pero lleno de odio aunque los melómanos siempre van a decir que tocaba punk del más rancio, basta con escuchar el “Always was, is, and always shall be” para notar sus influencias.

Pero GG Allin era un accidente esperando por ocurrir. Incluso antes de nacer ya estaba marcado por la tragedia (de proporciones bíblicas) pues sus padres tuvieron a bien llamarlo Jesus Christ y no contento con la simple referencia, su padre, Merle Colby Allin, también aseguraba que el más pequeño de la familia sería una especie de Mesías hillbilly.

GG Allin

Portada del disco Always Was, Is and Always Shall Be, imagen cortesía de punkygibbon.co.uk

Eso por sí mismo quizá no hubiera sido un factor determinante, pero como era de esperarse, el nombre mesiánico era sólo la parte más tierna del fanatismo del señor Colby. Vivían en una cabaña en medio de la nada en la que no tenían contacto con la corrupción del mundo, pero a pesar de ello la decadencia mundana los estaba alcanzando por lo que la solución era obvia: había que matarlos para mandarlos directo a los preciosos brazos del Señor pero antes de que ese acto de amor se concretara, su madre, Arleta Gunther, se llevó a su primogénito (Merle Colby Allin Jr) y al pequeño Jesus Christ lejos del poder redentor de su padre.

Una vez instalados en la parte más sórdida del sueño americano, madre e hijos, comenzaron una vida “normal”, pero para aquello funcionara algunos cambios tuvieron que realizarse, así Jesus se transfiguró en Kevin Michael Allin, de mesías a estudiante promedio que pronto se dio cuenta que los libros no eran lo suyo por lo que pronto se dedicó a cosas que lo satisfacían más (y siempre en compañía de su hermano mayor) como escuchar música a todo volumen,el sexo duro, vender drogas, robar, incitar una que otra pelea y a tocar la batería en una banda de covers que se llamó Little Sister’s Date, para posteriormente darle vida a su primer proyecto que pasaría a la historia como Malpractice, mismo que allanó el camino para su participación con The Jabbers.

Sin embargo, el buen Kevin nunca destacó por ser alguien que disfrutara de la sana convivencia por lo que pronto se independizó y lanzó al mercado su primer disco solista como GG Allin,el mencionado Always was, is and always shall be (1980), que hasta la fecha es considerado como su producción más comercial, con la que alcanzó cierto éxito y probó las mieles de la popularidad.

GG Allin

Imagen tomada de http://imgur.com/

Pero eso no duró mucho, debajo de su carácter explosivo, de su idea de hacer las cosas a su manera o no hacer nada, de sus actos autodestructivos, de su creciente adicción a la heroína y a los serial killers, siempre existió una bestia desencantada con la vida y sus promesas, dispuesta a la violencia a la menor provocación, lo que derivó en el sonido menos radiable, mucho más crudo y primitivo que puede apreciarse en sus siguientes trabajos, mismos que le dan voz a esta bestia a través de letras contundentes que no buscan inventar nada, ni ser parte de ningún top sino darle escape a la furia contenida a través de la destrucción y el caos.

Aunque siempre habrá quien diga que la música de GG no vale un carajo, ese aspecto humano, totalmente atormentado, la pone al nivel o incluso más arriba que la obra de muchos poetas malditos. A una vez más, reiteró que seguramente al momento de su concepción o de su interpretación en lo que menos se pensaba era en el existencialismo, pero precisamente, por ese desconocimiento de los límites y las consecuencias, por ese “vivir rápido y morir joven”, es que las canciones de GG Allin adquieren aun significado mucho más profundo.

A pesar de todo esto, logró mantenerse activo en la escena alternativa americana, ya fuera con colaboraciones o con mal logradas producciones propias, pero eso no fue lo que le ganó su estatus icónico de freak, para ello tuvo que cagarse (literalmente) sobre el público que asistió a una tocada en Illinois en algún momento del año 1985. Lo cual habla mucho de lo que buscamos en nuestros ídolos: no nos importa lo que son capaces de crear o de si esa capacidad está fundamentada en la decadencia social de la que también somos participes, pero estamos más dispuestos a poner en un altar a quien se desangró en una cruz o quien, en un mal viaje, se cagó en un escenario, lo que basados en las ideas del don Merle Colby Allin puede ser prácticamente lo mismo.

GG Allin

Imagen de su funeral, cortesía de ggallinarchives.com

Desde ese momento todo fue cuesta abajo (o arriba, según lo quieran ver) el aspecto más autodestructivo de la bestia/GG Allin salió a flote quizá instado por un grupo de fieles seguidores que pagaban para ver sí en una de esas se moría en el escenario, aunque en medio de ese camino a la ruina hubo momentos épicos como cuando los hermanos Allin visitaron las tumbas de Johnny Cash y de Hank Williams, su profunda amistad con John Wayne Gacy o la fiesta de cuerpo presente que se llevó a cabo durante su funeral (algo que él había dejado estipulado previamente).

En suma, la vida y obra de GG Allin son trascendentes (incluso para los vloggers adolescentes que en realidad no saben nada de él pero que lo colocan como uno de los personajes “más mórbidos de la historia”) porque nos hablan del sinsentido de la vida, de lo fútil de todos los esfuerzos por ser “alguien” mientras dejamos escapar el momento, de nuestra obsesión con lo correcto y con el futuro cuando quizá en el “aquí y en el ahora” este todo lo que necesitamos para enfrentar a nuestras propias bestias.

 

Texto: Luis Fernando Reyes Ramírez
Portada: www.rollingstone.com

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