Historia Cisma de Occidente

Published on abril 8th, 2016 | by Esencia de Antes

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Comienzo del gran Cisma de Occidente

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Imagen cortesía de www.vaticanocatolico.com

Se conocerá como Cisma de Occidente al periodo que comprenden las disputas de la iglesia católica al estar divididas bajo dos obediencias, de manera más precisa, a la del Papa electo en Roma y a la del llamado antipapa, con sede en Aviñón; esto entre los años de 1378, con la elección del papa Urbano VI, y 1417, con la celebración del Concilio de Constanza.

Uno de los principales conflictos fue el establecimiento del papado en Aviñón (1309-1377), esto cuando se eligió en el cónclave celebrado en Perugia a Bertrand De Got, arzobispo de Burdeos, quien adoptaría el nombre de Clemente V (1305-1314). La elección del papa francés fue el resultado de meses de disputa entre cardenales contrarios y partidarios de su predecesor, Benedicto XI (1303-1304). Al no estar dentro del colegio cardenalicio se consideró no tomaría parte en ningún conflicto entre los dos grupos opositores. Al no estar en el cónclave, tomo la decisión de hacerse coronar en Lyon, estableciendo una nueva sede papal, que estuvo sujeta a los deseos e intereses políticos del rey Felipe IV de Francia.

Los sucesores de Clemente V y que conformarían parte del papado en Aviñón, fueron Juan XXII (1316-1334), Benedicto XII (1334-1342), Clemente VI (1342-1352), Inocencio VI (1352-1362), Urbano V (1362-1370) y Gregorio XI (1370-1378). El establecimiento del papado fuera de la sede romana comenzó a causar gran descontento entre los integrantes del colegio cardenalicio y el grupo de cardenales franceses establecidos por Clemente V. Además de un gran furor en la sociedad italiana, pues se tenía entendido que la sede papal debía estar en Roma, pues está era la casa de Pedro, al mismo que Jesucristo entregara las llaves de la Iglesia y lo nombrara representante de ella en la tierra.

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Papa Urbano V

Cediendo un tanto a las peticiones de los italianos y un tanto influenciado por solicitudes de Catalina de Siena, Gregorio XI, tomó finalmente la decisión de regresar a Roma en 1377. Lo que desencadenó un creciente conflicto entre las facciones hostiles y amistosas al Papa. Esto significaría una posible inestabilidad y amenaza para los territorios pontificios, así como a la sede papal romana. Misma que se vería reflejada tiempo después al morir en 1378 y con la llegada de su sucesor.

El 7 de abril de 1378, y siguiendo la tradición de elegir al siguiente papa en el lugar en el que había muerto el anterior, se reuniría el cónclave con 16 miembros de los 22 que conformaban el colegio cardenalicio. Al día siguiente, los votantes eligieron al napolitano Bartolomeo de Prignano, arzobispo de Bari, quien tomaría el nombre de Urbano VI (1378-1389). Aunque no era precisamente romano, cumplía con las expectativas del grupo de cardenales que buscaba la sana restitución del papado en Roma y la unidad de la Iglesia, pues este al menos, ya era italiano.

A los pocos meses, los mismos cardenales, tanto franceses como italianos, que le eligieron  se reunieron para buscar la abdicación de Urbano VI, justificándose en que la decisión tomada anteriormente debía de ser anulada pues la elección se realizó bajo la presión de las manifestaciones populares en Roma. Estos fueron apoyados por el rey de Francia Carlos V, y así propusieron y nombraron al cardenal francés Roberto de Ginebra, quien adoptaría el nombre de Clemente VII, y que a partir del 20 de septiembre de 1378 se convertiría en el primer antipapa del Cisma de Fondi o Cisma Occidental.

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Papa Martin V Imagen cortesía de http://galeon.com/

La división creada en este entonces se caracterizará por la falta de reconocimiento entre los diferentes grupos que eligen a los representantes de la iglesia. El conflicto se representaría en dos facetas, una generada en la sede francesa en Aviñón, la cual es conocida por tener a los papas no reconocidos oficialmente llamados los antipapas, Clemente VII (1378-1394) y Benedicto XIII (1394-1423). Por su parte, en la sede “oficial” –la romana- sucedieron a Urbano VI Bonifacio XI (1389-1404) y Gregorio XII (1406-1415).

La etapa del cisma o de esta inestabilidad en la iglesia católica, tendría fin con la celebración del concilio en Constanza  en 1417, que depuso a los antipapas radicados en Aviñón y logró la renuncia de Gregorio XII. Quedaría en la línea de sucesores reconocidos por la iglesia Oddone Colonna, quien adoptaría el nombre de Martin V (1417-1431), suponiendo entonces ésta división en la iglesia.

Texto: Carlos Blancas
Portada: http://www.vaticanocatolico.com/

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