Historia

Published on agosto 18th, 2017 | by Isael Serra

Elvis Presley: 40 años sin el Rey

Desde que se supo la noticia de la muerte de Elvis, su mito no hizo más que crecer y tomar forma propia; la figura del “Rey del rock” derivó en una mitología muy particular ligada a ese “folklore” moderno gringo, entre la cultura pop y lo chabacano, que a veces resulta repelente para algunos; y fascinante para muchos de nosotros.

Esto se ve de manifiesto por estas fechas, principalmente en su aniversario luctuoso, cuando una multitud de fanáticos de Presley acuden a “Graceland” -la mansión/museo/santuario donde murió Elvis-, a mostrar su respeto al Rey, se aposentan en los alrededores de la mansión, encienden velas, colocan fotos de su ídolo, entonan canciones, se abrazan, lloran, y se unen a una causa: Recordar al carismático cantante de Tupelo, Mississippi.

Fans de Elvis

Imagen vía http://lubbockonline.com

La Muerte de Elvis

No es un secreto, hacia sus últimos años la salud Presley se fue deteriorando visiblemente, mucho de esto a causa de su adicción a los barbitúricos y a otros fármacos. Esto se sabe a detalle debido a que tres guardaespaldas de Elvis -miembros de la “Memphis Mafia”- fueron despedidos, y al sentirse traicionados revelaron muchas indiscreciones de su amigo y patrón en un libro titulado “Elvis, What Happened?”.

La Mephis Mafia era el último círculo de protección del Rey, estaba compuesto por amigos de la infancia, primos y asociados; eran prácticamente el séquito de Elvis, y sus correrías son legendarias. El anuncio de la publicación inminente de dicho libro y todo lo que podrían revelar sus ex asociados en él, devastó a Presley y lo mortificó en sus últimos días; básicamente porque no quería que su hija Lisa Marie Presley supiera de estos vergonzosos datos; además que su reputación se vería manchada al saberse la magnitud de su desenfrenado uso de substancias.

La tarde del 16 de Agosto de 1977 el cuerpo de Elvis fue encontrado sin vida en el baño de su habitación por su novia en turno, Ginger Alden. La causa de su muerte sigue debatiéndose hasta el día de hoy; pero oficialmente fue una mezcla entre el abuso de fármacos de prescripción -él alegaba usarlos para adormecer ciertos padecimientos- y la frágil salud del corazón del Rey.

Al lado del cuerpo de Presley se encontró un libro sobre temas ocultistas; nada profundo, uno de esos libros sobre mitos medievales en torno a Jesús. El ocultismo y la figura de Jesús eran dos temas a los que Elvis era aficionado. Su habitación estaba repleta de frascos de diversos medicamentos que el usaba para controlar “el dolor”. Ese día es recordado como uno fatídico en la cultura gringa, un referente, algo así como “¿recuerdas que estabas haciendo cuando se dio la noticia de la muerte de Elvis?” Quienes lo vivieron en el 77 lo recuerdan bien.

Periódico anunciando la muerte de Elvis

Periódico anunciando la muerte de Elvis. Imagen vía eBay.com

Mentes sospechosas

Si bien Elvis no fue el primer fenómeno de masas en cuanto a la música popular del siglo XX, sí inauguró un nuevo tipo de ídolo: El rebelde y juvenil. Había algo que incomodaba a la sociedad de ese entonces respecto a la forma de ser de ese jovenzuelo cantante e incluso el tipo de música que ejecutaba, había un reto a la sociedad implícito: un joven blanco cantando música y ritmos de negro en un momento donde la segregación racial resultaba aún más opresiva dentro de la sociedad norteamericana.

Era una época llena de prejuicios, tanto así que en México la figura de Elvis fue también desprestigiada desde el comienzo. Fue tratado como un ente pernicioso para la juventud, el ejemplo más claro es aquel rumor tan ramplón que se manejó en el país, que señala que Elvis era racista, y por consiguiente “odiaba” a los mexicanos. Que gran mentira. Y que daño ha hecho.

He tratado de dilucidar por que se corrió semejante rumor, y la respuesta es simple: Elvis y su contagiosa música incitaban a la juventud a reconocerse como un ente vivo e independiente, capaz de idear su propio destino. Por lo tanto era necesario detener ese furor “extranjerizante” del rock and roll antes de que la “dorada” e “inocente” -domada- juventud mexicana se identificara con un movimiento que apelaba a un trato más igualitario, para tal fin había que atacar y enlodar a su figura más identificable.

Una vez completado este “evil plan“, había que sustituir a los ídolos del rock and roll de la época por otros más ñoños e insulsos, y sobre todo más manipulables -y en español, lejos de “las perniciosas influencias extrañas”-. Un rock and roll más chafa y tímido fue lo que nos instauraron en México, César Costa, Angélica María, tú los conoces.

Elvis jailhouse rock

Imagen vía http://nerdist.com

La figura de Elvis como un símbolo de la rebelión juvenil moderna

Hoy en día, la historia se ha pasado por un filtro y nos quieren hacer creer que el rock and roll primigenio era edulcorado y manso; nada más lejos de la verdad. En este sentido, Elvis en sus orígenes fue un elemento incomodo, peligroso para la estructura social gringa, tan rígida, tan opresiva, y tan racista.

Ahí radica la importancia cultural de Elvis, y no en simples “numeralias”: que si es el artista más vendedor de todos los tiempos sin importar que ya no este entre nosotros, que si sus presentaciones en vivo recaudaban miles de dólares, etc. Elvis fue un pivote fundamental para las subsecuentes transformaciones en la incipiente y gris cultura gringa. Sus efectos en la cultura pop y en el rock continúan sintiéndose.

Por ejemplo, Frank Sinatra en los años 40’s era bastante popular entre los adultos “jóvenes” -los que tenían poder adquisitivo-; lo que el “Old Blue Eyes” ofrecía era un “estilo de vida”, el estilo que representaba el triunfalismo gringo después de la Segunda Guerra Mundial, el estilo de vida industrial, el del supuesto “self made man” tan de moda en esa época, el estilo “seguro”.

Con la llegada de Elvis se desató la revolución, básicamente por que las hordas de adolescentes (que ahora tenían dinero en los bolsillos gracias a la economía de la post-guerra) por primera vez estaban en condiciones de decidir un poco cuál sería su camino.

Los jóvenes -los de verdad, los que aún no vendían su alma a la máquina y se transformaban en grises autómatas- eran ahora un mercado. Y al ser un nuevo mercado, ya eran sujetos a una nueva oferta musical. Adiós a la música de los viejos conformistas cuyo único dios era el dinero; adiós al “rata” neurótico y egomaniaco del mafioso Sinatra, y a las boberías de Bing Crosby, bienvenidos sean los estilos funcionados que dieron vida al frenético rock and roll.

Obviamente los padres bien pensantes, puritanos e hipócritas, estaban bastante preocupados. ¿Qué era eso de incitar la libertad de los jóvenes?, y el colmo, incitar su sexualidad. Si para eso eran jóvenes, para estar sometidos, adolecer de todo, hasta que se transformaran en jóvenes adultos aburridos y esclavos del sistema.

En su primera etapa Elvis era un peligro que “debía” ser censurado y desprestigiado. Mientras tanto, por el lado musical, Presley con descaro y talento combinaba sus raíces rockabilly con los sonidos del rhythm & blues, que en esos años estaba fuertemente relacionado con las comunidades afroamericanas. Los fans jóvenes de Elvis ignoraban de facto el antiguo concepto de la segregación racial en los estilos musicales.

Este sería el primer paso: con la aceptación de los jóvenes idealistas blancos, se allanaría el terreno para los movimientos por los derechos civiles que sucedieron en los años 60’s. Inspirados por Presley, nuevos artistas se atreverían a cruzar los límites indicados en esa época y ya nada sería igual. Entonces Elvis fue un necesario catalizador para estos cambios. Esto es un hecho indudable. Y no, Elvis no era racista, muy al contrario: fue un heredero de la amplia cultura musical afroamericana; música que él amaba como nadie. Un ser irrepetible, y por eso lo recordamos hasta hoy.

Portada: www.huffingtonpost.com


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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