Cine

Published on junio 16th, 2016 | by Esencia de Antes

Documental | Por mi jefa vivo, por mi clika muero

Por mi jefa vivo, por mi clika muero recoge imágenes y entrevistas realizadas a pandillas y vecinos de las colonias Villa Guerrero, Polanco, La Jalisco, el Cerro del 4 y Tetlán»

Hay una máxima de la producción en cine que dice; “No hay nada más divertido que ver cine ni nada más aburrido que ver cómo se hace cine”. Esta aplica para las horas muertas dentro del rodaje, cuando el staff pregunta ¿qué esperamos?…, que se mueva el sol para que nos dé sombra ahí, contesta tranquilo el director mientras el crew completo le maldice por dentro.13444001_695829003889126_484365105_nClaro que no es lo mismo lidiar con directores que sólo esperan que el sol o las nubes se muevan a donde las necesita, que lidiar con un director como Herzog, que hacía subir barcos gigantescos a peñascos y sometía a sus equipos de grabación a verdaderas pruebas de supervivencia.

El documental es diferente por varias cosas. A los documentalistas les gusta decir que es porque ellos trabajan con la realidad. Nada más falso; la realidad no existe en el cine, es una fantasía de la mente del artista, que si no es muy ducho para darse cuenta, puede correr el riesgo de creer que es un artesano de la realidad, cuyo arte es moldearla para hacerla decir lo que quiere decir. La realidad no se moldea, así que el cine no puede ser realidad, únicamente realista, que no significa falto de mitología, sino coherente. El cine (la literatura), sea ficción o documental, fantástico o realista, ante todo debe ser coherente y lógico.

Por mi jefa vivo, por mi clika mueroÉste es el caso del documental Por mi jefa vivo, por mi clika muero, producido por estudiantes de la UDG de las carreras de Audiovisuales, Historia y Letras, y auspiciado por el CECA. Es de esos documentales que intenta meternos a un mundo ajeno a la mayoría de las personas; un mundo inhóspito, de armas y drogas y violencia…, pero también de camaradería, de fraternidad y de cotidianeidad.

La producción de Por mi jefa vivo, por mi clika muero fue una de las experiencias más divertidas y aleccionadoras que he tenido en mi vida. Lo bueno del documental es que tratas con personas, no con personajes; es que puedes (y debes) aprender algo de esa persona, del pensamiento, de su vida. Lo bueno del documental es que ríes, lloras, sientes coraje, rabia y tristeza junto a ellos. Por el momento en que conviven, el documentalista debe hacerse de los humores de la persona que retrata. No opinar lo mismo, sino desprender sus pasiones y hacerlas jugar para él al editar. De esa forma puedes ficcionar la realidad, que no es igual que modificarla. Ficcionar es condimentar un evento, echarle sal y pimienta anecdótica. Por eso la ficción puede ser más impresionante pero el documental es más agresivo, más sorprendente y provocativo.

Por mi jefa vivo, por mi clika muero recoge imágenes y entrevistas realizadas a pandillas y vecinos de las colonias Villa Guerrero, Polanco, La Jalisco, el Cerro del 4 y Tetlán, pero nuestro archivo de imágenes filmadas es más vasto, y recoge más lugares de la Zona Metropolitana de Guadalajara; El Sauz, Mezquitán, El Fresno, Talpita, Rancho Nuevo, Flores Magón, Santa Cecilia, por mencionar sólo algunas. Fueron 9 meses de grabaciones constantes; de día y de noche pero siempre riendo. Conocimos lugares que de otra forma no hubiéramos conocido y tratamos con personas que no es común ver a la luz del día ni en público.

Por mi jefa vivo, por mi clika mueroAlgo que preocupaba al equipo era la seguridad de nosotros mismos. En más de una ocasión tuvimos que cancelar grabaciones porque alguno de los presentes se molestaba con nuestra presencia y la de la cámara; en otras nos pidieron que nos retiráramos, no muy amablemente. Presenciamos balazos, batallas, algún brinco y negocios oscuros. Hay material que no es prudente que demos a conocer. Podemos hacer muchos documentales con el material que grabamos (y mi idea y la del otro director es hacer al menos un largometraje) y cada uno tendría imágenes y secuencias y entrevistas memorables.

Esa es la emoción del documental, una emoción inundada de espontaneidad; nada que ver con la emoción mágica de hacer cine de ficción (que también tiene su lado bonito y divertido) pero el documental gana por muchas razones y aun así sólo quiero mencionar una; en la ficción llevas un guion del cual intentas apartarte lo menos posible; en el documental es al contrario, llevas una especie de guion del que debes tratar de alejarte lo más posible y dejar que las cosas sucedan, como recomiendan los sabios chinos antiguos para la vida y la iluminación.

Texto, imágenes y video: «Nando», productor y director del documental


About the Author

Avatar

¡Lo nuestro es el rock!



Back to Top ↑