Published on abril 8th, 2016 | by Esencia de Antes

Leonora Carrington, la última gran alquimista

“No hay arte abstracto.Siempre hay que empezar con algo. Después puede eliminar todos los rastros de la realidad.”
Pablo Picasso
Leonora Carrington

Las distracciones de Dagobert (1945). Imagen cortesía de http://www.epdlp.com/

En la vida hay cosas que no comprendemos porque van más allá de la percepción de nuestros sentidos y se escapan de la lógica del mundo moderno por lo que de inmediato las consideramos como mentira. De esta manera limitamos nuestra existencia, dejando de lado parte importante del conocimiento y de nuestra experiencia en el mundo.

Actualmente cuando hablamos de magia pensamos en un acto propio de Las Vegas, lleno de efectos visuales, fuegos artificiales y una ayudante en traje sexy, en el mejor de los casos, nos remite a los cuentos de hadas y a las aventuras fantásticas de los personajes de una película, por el simple hecho de que escapan a la razón.

Lo mismo pasa cuando hablamos de lo sobrenatural, lo esotérico o la alquimia, son temas que incluso antes de acabar de ser planteados son desacreditados por nuestro sistema de creencias que en gran medida, y paradójicamente, están apoyados por la ciencia en boga.

En este sentido, el único puente que no se ha quemado es el del arte. Los artistas pueden explorar los temas tabú sin ser desacreditados al momento ya que el arte se considera abstracto y subjetivo, convirtiéndose así en el último bastión de lo fantástico.

Leonora Carrington

El baño del pájaro (1978). Imagen cortesía de http://www.epdlp.com/

México por su contexto, historia y tradiciones ha sido el lugar ideal para que un sin fin grandes artistas crucen puente a otras realidades, buscando de esta manera, comprender y darle forma a la propia. En el campo de las artes plásticas, un legado se levanta por encima de los demás no sólo por lo anterior expuesto sino por su estilo y técnica tan característicos, que dotaron de nueva vida al surrealismo durante y después de la Segunda Guerra Mundial, me refiero a Leonora Carrington Moorhead, la Última Gran Alquimista.

Nació en Lancashire, Inglaterra el 6 de abril de 1917 y desde sus primeros años manifestó un gran interés por lo onírico, sin embargo,no fue hasta que terminó su formación artística en Londres cuando se unió al movimiento surrealista que palpitaba en Europa durante la primera mitad del siglo pasado, lo que la llevó a Paris, Francia en donde conoció a Joan Miró, André Breton, Pablo Picasso, Salvador Dalí y se reencontró con su mentor Max Ernst, con el que mantendría un relación sentimental intermitente.

Durante la ocupación Nacional Socialista en Francia, Carrington, formó parte de un grupo de intelectuales que se manifestaban abiertamente en contra el régimen de Hitler lo que desencadeno una  persecución que concluyó con su traumático encierro en la clínica psiquiátrica de Santander, España, de la que logró escapar en 1941 para refugiarse en la Embajada de México en Lisboa.

Durante su estancia en esta dependencia conoció a Renato Leduc, con quien se casó y emigró a Estados Unidos, en donde vivió un año antes de mudarse a México. En 1943 se divorció de Leduc pero no se quedó sola ya que se rencontró con André Breton y otros artistas europeos exiliados que fueron abrazados por la sociedad artística nacional. Leonora Carrington falleció a los 94 años en la Ciudad de México el 25 de mayo del 2011.

Leonora Carrington

Imagen cortesía de maricarmenvillares.blogspot.com

La creadora se adaptó muy bien al cambio encontrando en el imaginario popular una fuente inagotable de inspiración, pero nunca dejó de ser la niña inglesa que soñaba con ser de todo menos humano, aseguraba que ser ella no era fácil por lo que vivía una constante lucha consigo misma por lo que nunca acababa de definirse, ese desprendimiento de la realidad la dotó de una luz especial que no pasaba desapercibida por nadie, tanto en sus obras como en su vida cotidiana.

Octavio Paz la describió como “un personaje delirante, maravilloso, un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sombrilla que se convierte en pájaro que se convierte después en pescado y desaparece”, pero era mucho más que eso, Carrington, fue la Piedra Filosofal que logró sintetizar todos los aspectos en una existencia no poco tormentosa con el universo de los sueños pero que a la vez estaba completamente alejada todo lo que conocemos o imaginamos,a veces luna, a veces murciélago, a veces mujer pero siempre viajera entre las realidades que quizá nunca lleguemos a comprender del todo, pero que es la prueba de que lo lógico y el reino de los sentidos no es todo lo que existe.

Texto: Luis Fernando Reyes Ramírez
Portada: www.youtube.com


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