Reseñas

Published on febrero 24th, 2017 | by Daniel Pimentel

The Grinding Wheel el demoledor regreso de Overkill

Desde que se anunció en agosto de 2016, The Grinding Wheel de Overkill comenzó a generar mucha expectativa entre los metaleros de todo el mundo, no sólo por el éxito conseguido con su trabajo anterior White Devil Armory (2014), sino también por la buena aceptación de “Our Finest Hour” el excelente primer sencillo que acompaño la promoción de este álbum.

Pero no sólo por eso, también hay que añadir que este disco se fue aplazando varias veces, desde noviembre de 2016 hasta febrero de 2017, esto para que el estreno coincidiera con la gira norteamericana que la banda tendrá junto a Nile. Esto por supuesto causó “tensión” en algunos fans, porque cuando se aplaza un disco, existe la posibilidad de que no salga en absoluto.

Afortunadamente para todos los que gozamos de esta banda, el álbum por fin salió en tiempo y forma, además podemos decir tranquilos que después de tanta espera, este nuevo material de los pioneros del thrash valió mucho la pena, ¿Por qué? Bien, entremos en contexto.

Portada The Grinding Wheel Overkill

Imagen vía https://en.wikipedia.org/wiki/The_Grinding_Wheel

Desde siempre, Overkill es una de esas bandas que no da tregua, cada álbum, cada riff, cada redoble de batería y línea de bajo están perfectamente combinados para crear un vertiginoso thrash metal que provoca ir directo a romperte la madre al Slam.

En 37 años de carrera y desde su primer álbum Feel the Fire (1985), pasando por sus clásicos Taking Over (1987), Under the Influence (1988), The Years of Decay (1989) y Horrorscope (1991), la legendaria banda de New Jersey nos ha dejado bien claro lo que sabe hacer y eso es estremecernos con un thrash devastador.

Promo The Grinding Wheel Overkill

Imagen vía https://www.facebook.com/OverkillWreckingCrew

Aunque bien es cierto que no todos sus álbumes son joyas del metal, ya hemos tenido también algunos materiales que no cumplen los estándares impuestos por sus antecesores, en mi caso particular, yo señalaría a I Hear Black (1993), W.F.O. (1994) y The Killing Kind (1996) como algunos de esos discos que no me gustan tanto y que preferiría no escuchar, por supuesto este tema siempre está sujeto a debate, ya que es completamente subjetivo.

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Sin embargo, esta línea de trabajos intrascendentes, parece desdibujarse más en estos últimos años gracias a excelentes álbumes llenos de fuerza y poder, álbumes que dejan de lado el groove noventero -aunque no del todo-; riffs duros, ritmos rápidos y violentos son características muy propias de materiales como Ironbound (2010), The Electric Age (2012), el ya mencionado White Devil Armory, discos que han resucitado de alguna manera la leyenda de Overkill.

¿Qué pasa con The Grinding Wheel? ¿Acaso este es el mejor álbum de la banda hasta ahora? La verdad yo no iría tan lejos como ya lo han hecho algunos colegas en sus reviews. Aunque el álbum sí superó mis expectativas, para mí, todavía está algo distante de sus clásicos ochenteros, sin embargo, en este nuevo material los veteranos nos dejan muy en claro que todavía tienen mucho que ofrecer.

Los primeros tres sencillos, “Mean Green Killing Machine”, “Our Finest Hour” y más recientemente, “Goddamn Trouble”, auguraban que algo muy bueno se venía sobre nuestras cabezas, a decir verdad este último, al que considero como el mejor de los tres, encendió aún más la anticipación del álbum por su apego al thrash de la vieja escuela y su cercanía con el lanzamiento del disco.

Siendo honestos, estos primeros avances oficiales no están lejos de ser las mejores pistas del disco, sin embargo, los tres juntos no alcanzan a desvelar por completo la pluralidad de sonidos plasmados en los temas que se nos ofrecen en The Grinding Wheel, vaya, digamos que apenas nos dan un panorama general de lo que será el disco (son los primeros tres tracks), pero cuando saltamos a la cuarta pista, nos damos cuenta que hay algo más allá de lo que anuncian estos temas.

En todo el álbum tenemos una profusa variedad de sonidos que van desde el thrash y el groove, hasta el NWOBHM, el punk e incluso algunos guiños hacia el rock clásico, por supuesto con el particular toque de Overkill; esto lo puedes escuchar en todo el disco, pero principalmente en canciones como “Red White and Blue”, “Shine on”, “The Long Road”, “Let’s All Go to Hades” y “Come heavy”, todos excelentes temas que ponen un poco más en perspectiva lo que quiere lograr Overkill con este trabajo y eso es hacer un disco demoledor.

Después de escuchar varias veces el disco, debo decir que no logré encontrar un “punto débil”, algún “fallo” o un “pero”, esta vez Bobby Blitz, D.D. Verni, Dave Linsk, Derek Tailer y Ron Lipnicki (para mi, una de las mejores alineaciones que han tenido), lograron crear un sólido y trepidante álbum de thrash metal, un digno representante de su trayectoria como banda.

Además, te puedo decir de manera muy personal que en The Grinding Wheel, Overkill, no sólo se supera a sí mismo, sino también deja atrás a algunos álbumes recientes de sus similares y contemporáneos del thrash, incluyendo Dystopia (2016) de Megadeth, Repentless (2015) de Slayer, Gods of Violence (2017) de Kreator y el muy sobrevalorado Hardwired… to Self-Destruct (2016) de Metallica; pero como siempre estimado lector, esto último queda a tu criterio.

Portada: http://wreckingcrew.com


About the Author

Daniel Pimentel

Historiador del rock y la vida. Además de ser director y editor de este proyecto, soy colaborador de distintas publicaciones impresas y electrónicas.



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