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Published on septiembre 30th, 2016 | by Esencia de Antes

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6 Conciertos memorables en el Zócalo

Acompañamos a recordar estos 5 Conciertos memorables en el Zócalo.

Conciertos memorables en el Zócalo

Imagen vía www.proceso.com.mx

Con la visita de Roger Waters al centro de la CDMX es prudente rememorar otras actuaciones -ligadas al rock y a su cultura- de grandes artistas, que se quedaron marcadas en nuestra memoria. Ya sea por la “novedad” de ver a grandes bandas de manera gratuita, ofreciendo shows con toda su producción, o por la nostalgia que dan los años, hubo momentos en donde todo funcionó como espectáculo, como medio social, como actividad cultural, como desfogue.

Y si bien es cierto que estos espectáculos tienen una finalidad partidista y electorera, ¿Por qué no agarrar lo que dan y salir corriendo?, regresar a casa -si se puede y no te asaltan, porque ya no hay metro- con los recuerdos de un show “de primer mundo”: ahí en la plancha del Zócalo capitalino, la plaza pública por excelencia en México, crisol de una sociedad cambiante y con marcadas diferencias en cada estrato -como si se tratara aún de castas-. En esos momentos, frente a los artistas ya consagrados, como en las grandes concentraciones masivas los estratos sociales se difuminan, todos somos uno, un solo monstruo, conviviendo en comunión con la música.

Paul MacCartney: El definitivo número uno fue uno de los conciertos memorables en el zócalo de épicas proporciones. Fue en un día de las madres, para hacerlo más significativo si se podía. Si bien, ya hay mucho hater de The Beatles, nadie puede negar que fue muy especial ver en vivo a MacCartney, en esa magnitud, y gratis -recordemos que los boletos para ver a Sir Paul son reconocidos por no ser nada baratitos-; superó cualquier expectativa.

Era como un sueño. Se podía ver a familias enteras conviviendo en sana armonía, generaciones diferentes: padres, abuelos, hijos, primos de provincia, todos coreando las canciones de The Beatles, y también los himnos de las diferentes eras de “Macca”, como no, si todos se las sabían, al parecer; o “washawasheamos” todos muy bien. No se puede ser tan cínico, ni tan “cool”/hipster/hater de los Beatles para negar que esto fue importante. 200,00 personas ahí reunidas. Nos llamó chilangos, dijo la palabra “cabrones”, nos llevó en un viaje beatlesco y armonioso, y claro que terminó conmoviendo a chicos y grandes.

Manu Chao: Existe una conexión especial entre la música del francés Manu Chao y ese espíritu chilango, de ser “clandestino”, pero bullanguero. Cada presentación de Manu Chao en la plancha del Zócalo ha sido memorable y llena de buen rollito. Ahí no importaba si eras chairo fresa ligado a las causas “que importan”, o un simple mortal capitalino que quería ver que se armaba. Todos recordamos esos dos conciertos por la sana vibra que se experimentaba. Como si de verdad viviéramos en una ciudad amigable y buena onda. Era un oasis, que el chilango tanto añora actualmente. Tanto que lleva semanas circulando el rumor de que Manu Chao se presentará en el Zócalo en estas fechas, solo es eso, un rumor.

Silvio Rodríguez: OK, lo acepto, ya nos alejamos un poquito del rock; pero no de los ideales y del mensaje inteligente y sentido que puede dar la música. Además, el buen Silvio es aficionado al rock y se nota en su show y en su música. Su calidad también fue indiscutible, conquistando a todo tipo de público -durante las dos presentaciones gratuitas en la plancha que ha tenido, en el ya lejano 2007, y en él 2014-. Por supuesto que los nostálgicos de la trova salieron flotando en una nube de ahí. Sin lugar a dudas uno de los conciertos memorables en el Zócalo.

Café Tacvba es otro “clásico” del Zócalo, en su última presentación convocaron a 140, 000 personas se armó la gran fiesta. Puedes ser fan hardcore de la banda (de esos que creen que “Re” es como el “Álbum Blanco”) o solo conocer sus “éxitos”, pero no se puede negar la gran conexión que establecen con el público y como logran poner a todos a moverse, aunque fuera apretujados.

Jaguares/ Molotov/La Maldita Vecindad, todos emblemáticos representantes del rock mexicano se unieron por una causa: protestar en contra de la entonces propuesta de ley Anti-migrantes en el Estado de Arizona. Ese día llovió; pero a la mayoría de la gente pareció no importarles mucho, y el que aguantó valiente la jornada, tuvo su recompensa: poder corear y brincar al unísono, todos como locos durante Molotov y escuchar el mensaje de tolerancia del caifán mayor Saúl Hernández y sus Jaguares. Lo de Maldita Vecindad fue lo típico. Perdón pero no pudimos encontrar un buen video de ese concierto, así que te dejamos con algo de Jaguares.

Hablando de conciertos memorables en el zócalo, debo decir que Roger Waters superó cualquier expectativa; fue un momento especial que impregnó de música las mentes y las almas de los miles que ahí nos dimos cita. La masa congregada con una sola misión, presenciar lo histórico, un impecable show de Waters, con toda su producción e iconografía típica. Esta vez nadie nos lo contaría; como cuando anhelábamos un concierto como el del Muro de Berlín mientras veíamos las imágenes por televisión, y solo podíamos imaginar lo que se sentiría estar en un concierto así, “haciendo historia”.

Esta vez era el turno del Zócalo de experimentar esa mezcla de música psicodélica, rock contestatario, y la magnitud épica de la maquinaría Waters; aderezado todo con cierto fervor, cierta catarsis necesaria ante los acontecimientos políticos y sociales que experimenta el país, y que Waters solo señaló, incluso de manera prudente, para tratarse de un inteligente provocador.

Estábamos en el lugar sagrado, la plancha de concreto donde todo converge. Debíamos estar ahí, hombro con hombro, miles de almas, apretujadas, vibrando ante el mismo evento. Muchos, tras una larga espera de varias horas, tras vencer el cansancio de estar de pie tanto tiempo, enfrentarse al sol ya la sed, la incomodidad, la muchedumbre, la lluvia posterior -que poco importó- pudimos presenciar un show de alta calidad, bien cuidado y que resultó exitoso.

Claro que al albergar a un número tan grande de gente en dicha explanada le daba a todo un sentido caótico; pero la música amansa a las fieras, y vaya música, algo de lo más desgranado del repertorio Pink Floydiano: “Breath”,“Set the Controls of the Heart of the Sun”, “Welcome to the Machine”,“Have a Cigar” “Shine on your Crazy Diamond”, “The Great Gig in the Sky”, “Mother”,“Confortably Numb” etcétera, fueron desfilando frente a nuestros ojos, sonando inmensas, en donde todo pareció un sueño; del que tuvimos que despertar para regresar a casa a ser devorados nuevamente por la gris ciudad.

Texto: Isael Serra
Portada: www.consultaeventos.com


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