Historia

Published on septiembre 22nd, 2017 | by Luis Fernando Reyes

Slayer Mag y el mito fanzinero

«We worked hard to create our metal world, and that’s a feeling that I don’t think can ever be re-created. It’s a thing of the past. Even if I ordered a demo cassette today from a guy in Brazil, and even if he sent to my by the mail the old-fashioned way, it would be wrong, like a nostalgia thing. I don’t believe in that; it doesn’t work. When you start looking back, you’re lost the true essence of the driving force.»
Jon Kristiansen

Durante 1986 en Noruega, un trío de adolescentes clasemedieros sacudió la escena de la música extrema europea con el mítico Pure Fucking Armageddon, demo que marcó el nacimiento de la leyenda que hoy conocemos como Mayhem. En retrospectiva, este proyecto musical no inició con ningún propósito de trascender, Jørn Stubberud aka “Necrobutcher”, Kjetil Esten Haraldsson aka “Manheim” y Øystein Aarseth aka “Euronymous” sólo eran unos inadaptados con las hormonas a tope en un país lo suficientemente aislado como ser aburrido a morir, en el que sólo había dos opciones: seguir las tradiciones encarnadas en la rutina de los adultos o agarrar camino tierras más cálidas.

Sin embargo estos mozalbetes no querían ni lo uno ni lo otro, querían algo propio aunque ello significará violentar su realidad, por supuesto, ellos no fueron los únicos que tenían esa idea, de hecho muchos jóvenes noruegos batallaban por romper la capa de conformismo que parecía tener congelada a sus predecesores, entre ellos hubo un puñado que mantenía vivo ese fuego de rebeldía a base de puro metal.

Mayhem

Imagen vía fanpop.com

Al principio, estos «raritos» se consideraban a sí mismo como lobos solitarios, pero poco a poco fueron descubriendo que había más como ellos aunque la geografía noruega los mantenía alejados y sólo se llegaban a ver en alguno de los esporádicos conciertos que se llevaban a cabo en la capital o en algún otro país. Hay que recordar que, aunque ellos permanecían un tanto aislados, en ese momento el thrash metal ya tenía una presencia bastante importante en resto de Europa, por no mencionar que el death metal sueco estaba a la alza.

Precisamente así fue como Necrobutcher y Euronymuos conocieron en Oslo a quien sería la punta de lanza del black metal noruego y uno de los cohesionadores de la escena metalera mundial, Jon Kristiansen aka “Metalion”.  Pero ¿quién ese Metalion que aparece en los agradecimientos de los primeros discos de Mayhem pero que no parece ser “alguien” dentro de la historia del metal? Bueno, al igual que los muchachos de Ski, Kristiansen era un morro que se negaba a ser “normal” y que encontró su camino a través de los acetatos de hard rock y heavy metal que su hermano mayor compraba en la única tienda de discos de Sarpsborg, pero que a diferencia de los Mayhem, optó por los fanzines para demostrar su devoción por la música extrema, colaborando primero para Live Wire y después creando la mítica Slayer Mag.

Para entender por que el trabajo de Metalion es importante, debemos contextualizar. En aquella época no había internet para las masas, ni demasiadas revistas especializadas y menos tiempo de aire en la radio para el metal, es decir, a quien en verdad le interesaba el género, debía invertir bastante tiempo, dinero y esfuerzo, de ahí que los de la old school se quejen de lo fácil que se dan las cosas actualmente.

En Noruega la situación estaba aún más cabrona, precisamente porque era uno de los países más aislados e incluso el correo tradicional tardaba bastante, sólo había dos o tres tiendas en las que se podían comprar discos o publicaciones especializadas, es por esto que la primera y más rupestre encarnación de Live Wire fue muy importante a pesar de que podríamos considerarlo como una publicación bastante ligera que se negaba a publicar sobre temas controvertidos como lo era en aquel momento Bathory, por ejemplo.

Slayer Mag

Imagen vía https://blackmetallurgy.wordpress.com

Recordemos que los fanzines son publicaciones artesanales que sobreviven gracias a sus ventas, es decir, si no venden las 10 copias del primer número es difícil que haya un segundo o se va a tardar meses en ver la luz, obviamente no tienen para pagar reporteros o publicidad, así que hablan de lo que los colaboradores tienen a la mano y su popularidad depende directamente de la originalidad de su contenido, en este sentido Live Wire no tenía casi nada y su formato más bien era aburrido (fotocopias de textos realizados en máquina de escribir con una que otra fotografía) pero que tenía un par de puntos a su favor, cada uno de los colaboradores armaba una lista con sus canciones favoritas y al final de cada texto ponían los datos de contacto de la banda de la que hablaban o bien de sus discos para que los lectores se pusieran en contacto directo con ellos para intercambiar material e información.

Si un lector de Noruega se contactaba con una banda alemana, además de su disco le podían encargar material de otras bandas de la zona a cambio de algo de lo que se estuviera haciendo en Noruega o el contacto de una banda, por ejemplo, brasileña, mientras que el fanzine tenía contacto con todos y recibía bastantes discos que les servían para armar el contenido de sus siguientes números o para seguir intercambiando. Básicamente, esta manera de trabajar de los fanzines en la época de los 80’s, es a lo que debemos la red mundial metalera que hoy tenemos.

Volviendo al tema, Live Wire no duró mucho debido a que la mamá del creador era cristiana y en un arranque mesiánico quemó todo lo relacionado con la «música del diablo» que su hijo tenía. Éste a su vez decidió que ya era tiempo de actuar como un “adulto”, Kristiansen ya tenía una buena lista de contactos, pero aún más importante, el compromiso con la música extrema, para él aquello no era una etapa ni una moda, era su estilo de vida.

De esa convicción (y del apoyo económico de su hermano) nació la Slayer Mag que de entrada marcó una gran diferencia por su contenido, no se limitó a publicar bandas o textos políticamente correctos, le entró a todo desde las banditas locales hasta aquello que clasificaba ya como black metal. Antes de seguir, aquí va una explicación distinta sobre el nacimiento del término que se aleja de la clásica que implica el disco de Venom: Kristiansen clasificaba como black metal, precisamente, a todas las encarnaciones metaleras que tuvieran un contenido más oscuro de la media, que dejaran de lado el sexo, el alcohol y las fiestas para adentrarse en la violencia, la oscuridad y el satanismo, siendo la máxima encarnación de esto Mayhem.

Regresando al fanzine, el primer número fue igual de plano que el de Live Wire, pero a partir del segundo se transmutó en objeto artístico en sí mismo pues adoptó la forma de un collage en el que había dibujos hechos a mano, recortes de otras revistas, fotos enviadas por las bandas y los textos dejaron de estar encerrados en dos columnas, lo cual iba más de acuerdo con la forma “in your face” de escribir de Metalion, aunque quizá lo más notable son sus entrevistas en las que hacía preguntas bastante extrañas mezcladas con las básicas para conocer a las bandas, mismas que por su falta de experiencia o por mantener la fachada dura, daban respuestas hilarantes (como dato curioso, muchas de estas entrevistas no eran en vivo, el noruego las realizaba por correo, recordemos, correo tradicional).

Esta publicación fue la que puso a la escena noruega en el mapa al tiempo que le abría las puertas del mundo, pero más allá de eso, fue la que lo alimentó y unió,  es  por esto es que el libro Metalion: The Slayer Mag Diaries, editado por Bazillion Points y Tara G. Warrior, es una joya, a lo largo de 719 páginas se replican las todos los números del fanzine de culto con lo cual nos podemos hacer una idea de lo que sucedió en la escena mundial de los ochentas a finales de los noventa, lo cual resulta catártico cuando lo comparamos con lo que estamos viviendo actualmente en el mundillo del metal y de las revistas especializadas.

Algo que lleva a este libro al siguiente nivel es que al inicio de cada capítulo (que corresponden a un número del fanzine) se agrega un texto del mismo Kristiansen en el que explica que es lo que estaba pasando al momento de la publicación cada número y así es como nos podemos enterar de que él patrocinó, en parte, la primera edición del Pure Fucking Armageddon, del viaje que realizó con Euronymous y Necrobutcher por Europa, de como nació Checker Patrol, (banda compuesta por integrantes de los alemanes Assassin y Mayhem que sólo grabaró el demo Metalion in the Park), lo impactante de su primer contacto con Quorthon o de como le entregó una copia de su trabajo a Metallica días antes de la muerte de Cliff Burton, entre otras crónicas maravillosas.

Por todo lo anterior, Metalion: The Slayer Mag Diaries es uno de los mejores libros metaleros que existen actualmente, ya que no es una investigación, una biografía o un conjunto de entrevistas, sino la mezcla de todos, es una radiografía exacta de lo que pasó en aquellos oscuros años tomada y explicada por alguien que lo (sobre)vivió y que nos ayuda a poner en perspectiva como se crea, se distribuye y se escucha la música extrema en nuestros días. Si tienen la posibilidad, no duden en echarle un ojo mientras escuchan el Under the Sign of the Black Mark.

Portada: Pinterest


About the Author

Luis Fernando Reyes

Estudió Comunicación en la Universidad del Valle de México y trabajó el diario Excélsior así como en Radio Fórmula. Actualmente colabora en las publicaciones digitales “Esencia de Antes” y “Revista Circe” en las escribe con temas relacionados con la cultura popular.



Back to Top ↑