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Published on agosto 12th, 2016 | by Esencia de Antes

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La máquina del tiempo llamada Stranger Things

Stranger things time travel

«Presiona para viajar en el tiempo». Imagen cortesía de www.brooklynstreetart.com

Sin duda, los viajes en el tiempo han sido un tema que ha estado presente en el imaginario popular desde hace siglos, no importa si la travesía es al pasado o al futuro, lo realmente trascendental es vencer al tiempo mismo y desafiar a la razón contemporánea aunque eso pueda traer graves afectaciones a la existencia misma.

No son pocos los creadores que han fantaseado con esta posibilidad y actualmente la élite científica enfoca gran parte de sus esfuerzos para reescribir las leyes del tiempo y del espacio, pero la cultura popular ha abierto antes que nadie la posibilidad de viajar al pasado sin siquiera contar con gran tecnología o conocimientos especiales y no sólo eso, también ha descubierto que esas regresiones son sumamente rentables, tanto que actualmente, se nos vende una gran cantidad de productos y servicios que tienen que ver con el pasado.

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La nostalgia es ese elemento que nos permite viajar en el tiempo sin siquiera movernos de nuestro asiento, la mente se remonta a momentos específicos de nuestra vida y desde ahí podemos volver a vivir todo por primera vez, las veces que queramos y sin riesgo alguno. Precisamente es por eso que los productos retro o vintage tienen tanto éxito en el mercado actual, porque no están ofreciendo un objeto sino la oportunidad de volver a experimentar el pasado y eso es sumamente deseable, más en un momento en el que la sociedad que conocemos va en decadencia, por eso siempre estamos dispuestos a pagar por algo que nos trasporte a un momento de inocencia.

La industria cinematográfica es una de las que más ha explotado este concepto por eso cada año lanzan remakes y reboots de películas clásicas, sin embargo, han tenido un fallo fundamental que evita que la fórmula funcione a la perfección: buscan abarcar dos tiempos a la vez y eso genera un caos que acaba en fracasos estrepitosos, y es que no se puede jugar con el tiempo así como así, no se puede traer una historia del pasado y darle un toque “moderno” para llegar a nuevos públicos y esperar que sea un hit de taquillas o una producción de culto como las originales porque este ejercicio de adaptación es contradictorio, no llega a los nuevos públicos porque esta mezcla les parece risible y no encuentra un lugar entre los viejos públicos porque es una afrenta para sus recuerdos (cof cof Ghostbusters cof cof).

Aunque cabe destacar que los remakes y los reboots no siempre son malos, de hecho algunos son mejores que las películas originales y esto se debe a que su transición del pasado al presente (a su presente) se dio de una manera orgánica y bien estructurada de mano de directores talentosos como en el caso de “Invasion of the Body Snatchers” de 1978, “The Thing” de 1982, “Scarface” de 1983, “The Fly” de 1986 o “Cape Fear” de 1991, incluso se han convertido en referentes que trascienden a las originales pero por cada uno de estos logros, existen 10 Carrie’s de Brian de Palma.

stranger things winona

Imagen cortesía de www.sbs.com.au

Pero volviendo al paradigma nostálgico de los audiovisuales, hay un producto que cimbró los recuerdos de muchos chavorrucos durante este verano y que ha desatado una controversia sobre la sobre explotación de la nostalgia, hay quien piensa que es una obra maestra y hay quien asegura que no es más que un «Frankenstein« compuesto principalmente de partes de los ochentas aunque también pueden encontrarse referencias más actuales. Me refiero, por supuesto, a la serie de Netflix, Stranger Things.

Y para ser sinceros, la serie si es un retro mash up que en cuestión de historia no sorprende a nadie que haya visto The Goonies, Alien o E.T., es más muchas de las escenas son copias al carbón de aquellas películas pero con una calidad superior y bien enlazadas para que funcionen como una historia independiente pero aun así en el fondo siempre hay una sensación de “déjàvu”.

Stranger things and ET

Escena de Stranger Things comparada con una de E.T. Imagen cortesía de www.oystermag.com

Pero, precisamente, esta es la mayor fortaleza de la obra de los hermanos Duffer ya que en 8 capítulos logran sintetizar toda una época de la pop culture americana, y en este sentido Stranger Things no es un producto audiovisual sino una máquina del tiempo para toda una generación de espectadores que vivieron o tuvieron algún tipo de relación con ese periodo de tiempo, ya que las referencias no sólo son de películas, sino de libros, de juegos de mesa, de videojuegos, de electrodomésticos, de comida, de útiles escolares, de moda, de actitudes y de música por lo que cada treintañero podrá encontrar su camino particular hacía el pasado, lo que funciona también en sentido opuesto pues quien no tenga esos referentes o no quiera contextualizar la serie seguramente la encontrará medianamente entretenida, como en el caso de los críticos recios que han señalado que es un programa que no aporta nada, lo cual hasta cierto punto podría ser cierto si hablamos propiamente de la historia, pero tiene elementos que son dignos de contemplar más allá de la nostalgia como las excelentes actuaciones y efectos visuales o la banda sonora que es una de las mejores del año.

En suma, Stranger Things es una serie de calidad que todo público puede disfrutar, incluso los más chavitos de la familia pues no carece de esos elementos llamativos que todo niño disfruta, pero para los freaks y para los geeks de los ochentas vendrá a ser la máquina del tiempo más perfecta que puedan encontrar actualmente en sus monitores y que sin duda, les tiene preparados muchos viajes antes de que se aburran de ella.

Texto: Luis Fernando Reyes Ramírez
Portada: www.inverse.com

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