Columnas

Published on enero 26th, 2018 | by Daniel Pimentel

Dave Holland: El músico, la persona y la controversia

Hace unos días se anunció la muerte de Dave Holland, quien fuera baterista de Judas Priest de 1979 a 1989, es decir, en la etapa de mayor éxito de la banda, cuando grabaron algunos de sus más icónicos álbumes, entre ellos British Steel (1980) Point of Entry (1981) Screaming for Vengeance (1982) Defenders of the Faith (1984) y Turbo (1986). Sin embargo, un año después de grabar Ram It Down (1988) y según las fuentes oficiales, saldría de de la banda debido a diversos problemas personales y a las diferencias creativas con Halford.

Lamentablemente, la vida de Holland después de Priest no fue sencilla, no sólo porque tuvo poca actividad como músico profesional, sino que, en el 2004, fue condenado a pasar ocho años de cárcel por supuestamente hacer avances sexuales e intentar violar a un joven varón de 17 años con dificultades de aprendizaje, a quien él estaba dando lecciones de batería. Digo “supuestamente” porque Dave Holland sostuvo hasta el final que era inocente.

Como podrás imaginar, después de su convicción comenzó rechazo a su persona y a eliminarse sistemáticamente de la memoria colectiva, por ejemplo Tony Iommy reemplazó las baterías de Holland en el álbum The 1996 DEP Sessions (2004) y cada vez fue menos nombrado en medios de comunicación y por supuesto por los integrantes de Judas Priest, incluso hasta el día de su muerte y el anuncio de la misma que se produjo siete días después de su fallecimiento.

La muerte de Dave Holland sólo apareció en algunos medios de comunicación, pero los grandes ausentes en recordarlo fueron los fans de Priest y sus ex compañeros de banda que no hablaron del hecho, ni hicieron declaraciones, a decir verdad la única mención que vi por parte de algún ex miembro de Judas fue por parte de K. K. Downing en su página oficial de Facebook, en dónde él habla simplemente de su tiempo como compañeros de banda y no de la vida personal del músico.

Sin embargo, el debate no tardó en abrirse en esta página y otros medios donde unos fans lo defendían como músico, mientras que otros lo atacaban por sus acciones y unos más se cuestionaban ¿Debe juzgarse la obra o influencia de un artista por su vida personal o por sus escándalos? ¿Qué tanto debería afectar la carrera de una persona los crímenes que haya cometido?

Ya lo vimos en 2017 con múltiples miembros de Hollywood como Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Louis CK, etcétera; y también en el mundillo del metal con las acusaciones a Decapitated (que al final salieron libres).  Sin embargo, a diferencia de los anteriores, el caso de Dave Holland me llama más la atención porque él murió y la muerte es definitiva, esto para mí significa que, mientras los otros pueden “resurgir” debido a nuestra falta de memoria, a Holland sólo le queda caer olvido total, y no puedo evitar preguntarme ¿Es justificado el desprecio a su obra por el crimen -aberrante, por cierto- que cometió?

Entiendo que hay veces que uno no puede separar sus sentimientos, su criterio y sus valores de situaciones como esta, pero ¿Está bien llegar al punto de ignorar completamente su contribución a la banda y por supuesto, a la música, por el crimen que cometió? Ojo, al intentar resolver esto debemos evitar caer en el típico argumento ad hominem, ya que estoy seguro más de uno saldrá a decir algo como “¿Tú lo perdonarías sí el niño a quién intentó violar fuera tu hijo?” o “Tú no puedes opinar porque no has estado en esa situación” y así por el estilo, lo cual es bastante idiota ya que no se ataca al argumento, sino a las circunstancias o a la persona.

Judas Priest con Dave Holland

Imagen vía http://www.brooklynvegan.com/

Yo por mi parte creo que debemos de mantener por separado la vida personal de cualquier artista a su obra y es que no importa en qué ámbito del arte te encuentres, siempre encontrarás a alguna persona con una vida privada más que cuestionable –obvio, según los valores de cada quién-, pero con una obra artística que puede resultar excepcional. Entiendo que hay de crímenes a crímenes, pero al final puede ser un desviado con algún gran talento – algo así como en el primer capítulo de Black Mirror-.

Algunos ejemplos de lo anterior lo encontramos músicos como, Chuck Berry que tuvo muchos roces con la ley que incluyen el secuestro y robo a mano armada, Varg Vikernes, Phil Spector, John Phillips, Peter Yarrow, Jerry Lee Lewis, Michael Jackson, Faust (Emperor), Billie Holiday, Jim Gordon, Johnny Paycheck, James Brown, David Crosby, Leadbelly, Rick James y si quieres que vayamos más atrás en la historia tenemos por ejemplo a Carlo Gesualdo (1566-1613) culpado de doble homicidio (la esposa y el amante de ella), entre muchos, muchos otros músicos cuyo legado perdura hoy en día a pesar de sus transgresiones.

Ya para concluir esta nota, quiero decir que en el caso muy particular de Dave Holland, me parece que, a pesar de que sí, fue culpado por un crimen repulsivo –que según él, no cometió-, esto no influye para nada en su trabajo con Judas Priest que es épico, o para efectos prácticos, en ningún trabajo con cualquiera de las bandas en las que participó.

No justifico, ni mucho menos defiendo las acciones de Holland, -ni de ningún otro criminal-, pero tampoco creo que se merezca ser relegado al olvido, ya que la vida personal y la obra de un artista son dos cosas distintas, aunque también estoy consciente de que no todos pensamos igual, ni tenemos los mismos valores y experiencias, además de que para algunos puedan ser más terribles las acciones de Dave Holland. Pero cuéntame ¿Qué opinas tú al respecto?

Portada: Summa Inferno


About the Author

Daniel Pimentel

Historiador del rock y la vida. Además de ser director y editor de este proyecto, soy colaborador de distintas publicaciones impresas y electrónicas.



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