Published on Diciembre 28th, 2016 | by Isael Serra

Reseña: Lemmy, el documental

Así es, tenía que suceder y que bueno que se hizo en su momento, algo así como Lemmy la película, una producción del 2010 que nos lleva a caminar al lado del viejo y añorado Lemmy Kilmister. Aderezado con grandes estrellas de este mundillo hablando de las glorias del líder de Motörhead. La película nos lleva al día a día de este lobo urbano, y funciona en guiarnos y mostrarnos un pedazo de la vida de este gran personaje: vemos a Lemmy preparar unas papas fritas y ponerle aderezo, salir de su departamento en West Hollywood -a dos cuadras de su bar favorito, el Rainbow– para dirigirse a una estación de radio cercana y compartir su sabiduría con los afortunados radio escuchas de esa emisión.

Lemmy habla pausado, pero conforme va agarrando ritmo hila ideas y metáforas de la vida moderna y del rock and roll, su gran pasión. Sus palabras son sinceras, son como cuchilladas que llegan directas, el no tiene por qué mentir o inventar realidades, es un tipo con los pies en la tierra, que se sabía mortal, y que definió a uno de los entrevistadores de radio que tanto lo halagaba como un “tonto romántico” por pensar que Lemmy obedecía como por decreto a esa imagen mítica que todos nos formamos de él y su banda en la mente y el corazón. Lemmy era muy humano, muy consciente y muy candoroso.

Lemmy is god

Imagen vía http://www.taringa.net/

Si alguien que viera este documental y no conociera a Lemmy, caería rápidamente ante su “charm”, y se echaría al bolsillo a un simpatizante más, es difícil no sentirse identificado, no admirar a semejante personalidad. Habla de los Beatles con la misma ilusión que tenía cuando era un jovenzuelo y los escuchó en vivo, en ¡The Cavern! A nadie le contó nada. Él lo vivió.

Lo vemos caminar hacia una de sus tiendas favoritas: Amoeba Music, también situada a unas cuantas cuadras de su “depa”, sobre Sunset Boulevard. Amoeba Music le ofrece a su clientela sus dosis de música grabada en cualquier formato, aunque predomina el CD y le sigue el vinil. Una maravilla de tienda de música. Ahí nuestro héroe se regodea entre acetatos y CDs de sus amadas influencias rokcanroleras. Habla de música con la dueña y con los empleados; y es siempre amable y accesible con todo aquel que lo aborda.

No era pretencioso. Su “look”, su pinta, como bien dice Billy Bob Thorton en el documental, no es inventada, es puro Kilmister, él se viste así desde hace años, e incluso “encaja” en la alocada ciudad de Los Angeles. No finge, él es así, pareciera que siempre ha estado ahí, tal vez todos le han copiado algo, ha influenciado a todos, a punks, a rockeros modernos; y con todo eso, es solo un desadaptado más, un “misfit” legendario, pero uno sabio y divertido. El alcohol va fluyendo, los cigarros y la conversación también.

Lemmy parece ser, además de un buen conversador, un buen escucha. Hace acertadas y puntuales preguntas a sus interlocutores, es curioso, parece ávido de saber sobre todo, su mente siempre trabajando, no importaba que estuviera inundada con Bourbon -de ya sabemos que marca-. Visitamos, junto al hombre de las verrugas, al artesano que le hace las botas a la medida y de acuerdo a diseños del propio Lemmy le dibuja en un papel con detalles específicos. El mismo artesano dice estar sorprendido con las ideas de Lemmy y sus fusiones de estilo en botas, una cruza entre un militar de caballería y un “soldado” del rock.

Lemmy Kilmister

Imagen vía http://www.metalargentumradio.com.ar/

A lo largo del documental van desfilando una serie de estrellas que intentan describir a Lemmy. Ozzy habla de él, Alice Cooper, Slash, Dee Snider, Lars Ulrich, Dave Grohl, etc. hacen lo propio. Y están de acuerdo en decir que ya no se “fabrican” personas así. Que todos quisiéramos ser como él porque es como un animal último en su especie. No es que el tipo sea un “salvaje” per se, sino que es “libre”, hasta donde se puede y con cierta sapiencia callejera, y encima es un músico y su banda patea traseros. Las voces de los fans también son escuchadas y todos opinan que Mr. Lemmy Kilmister personifica el rock and roll. Vamos, es el hombre que hacia las funciones de roadie y le conseguía ácido a Jimmy Hendrix, por el amor de “Dio”. Leyenda desde hace ya tiempo.

Lo vemos también en el estudio dándole duro a las cuerdas de su bajo Rickenbacker. Entramos a su departamento atestado de su colección de dagas y memorabilia de la Primera y Segunda Guerra Mundial; el buen Lemmy era una enciclopedia andando, respecto a estos temas. Frente a nosotros aparecen imágenes de Lemmy en Hawkwind, la banda de “Space-Rock” donde militó, y cantó incluso algunos temas en los años 70’s. Vemos el por qué fue expulsado de esta agrupación y como se recuperó de eso con una venganza: dándole forma a una banda aún más extrema y rockera: Motörhead.

Lemmy Kilmister

Imagen vía www.vice.com

Llegamos al metal. Los integrantes de las bandas que conforman el llamado “Big 4” explicando la influencia definitiva de ese sonido de bajo distorsionado y esa velocidad de la banda Motörhead, esa actitud que los inspiró a todos ellos para conformar lo que se conocería como thrash metal. Poco importa que Lemmy calificara a su banda como simple rock and roll; los metaleros los reconocen como padres.

A pesar de que en el documental y en muchas entrevistas Lemmy deja en claro que no quiere promover el uso de drogas o que la gente lo imite y por eso prefiere no hablar mucho del tema, se tocan sus excesos y sus drogas favoritas, y su propio hijo Paul recuerda como una vez le recomendó de niño no meterse cocaína, y que mejor se metiera “speed”, pues “era más sano”.

La vida es una apuesta, y nuestro héroe lo sabe tan bien que se la pasa apostando en  tragamonedas, en bares y en casinos, o donde se pueda apostar unas cuantas monedas. A veces se gana a pesar de todos los pronósticos en contra, a veces hay que conformarse con una amarga derrota y seguir caminando, porque de eso se trata todo esto. Lemmy ya entregó las botas, pero nos dejó su música y su peculiar y efectiva forma de ver la vida. Esta película fue muy bien recibida por la crítica especializada y se convirtió rápidamente en uno de los “rockumentales” favoritos de los fans.

Portada: www.firstandmonday.com


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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