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Published on noviembre 14th, 2018 | by Isael Serra

Stan Lee, la despedida al gran artífice de la mitología moderna del cómic

Stan Lee abandonó el terreno físico el pasado día lunes 12 de noviembre, a la edad de 95 años, dejando detrás un enorme legado de creaciones e historias. Él fue el responsable directo en la creación de personajes tan emblemáticos como Spider-Man, Hulk, Iron-Man, los Cuatro Fantásticos, Daredevil, Dr. Strange, Pantera Negra, y los X-Men, entre otros. Claro, detrás de los dibujos de estos estaban gente de la talla de Jack Kirby o Steve Ditko.

Está de más decir que estos personajes son clave en el desarrollo y evolución del género de súper héroes en los cómics, y que posteriormente protagonizarían las películas de los estudios Marvel, que ya desde hace algunos años arrasan en taquilla a pesar de sus detractores dentro de la misma industria fílmica: directores y productores que ven como sus proyectos quedan barridos por los super héroes consagrados de Marvel.

El hueco que queda en la industria, con la partida de Stan Lee, es enorme. Sus humildes comienzos recuerdan al origen que el mismo proporcionaría a personajes como Spider-Man, o Daredevil. Stanley -luego conocido como Stan Lee- Lieber, era un joven hijo de inmigrantes rumanos, de religión judía. Nació en Manhattan; también vivió en el populoso barrio del Bronx.

Desde el principio Stanley sintió una fuerte atracción por las historias narradas en cuentos y novelas, devoraba a los clásicos de la literatura -le atraía la cultura y mitología  grecolatinas-; además de ser un gran aficionado al cine de aventuras en el que estaba de moda el intrépido actor Errol Flynn, al que Stan Lee admiraba, y el cual evocaba como fuente de inspiración heroica.

Stan Lee escribía sus incipientes historias e incluso imaginaba con escribir “la gran novela americana”, esa idílica y perfecta novela que cambiaría la literatura en inglés y que todo aspirante a escritor sueña con escribir; Stan Lee se veía a sí mismo como un escritor. Sin duda era un soñador; pero uno de esos soñadores que hacen historia. En el año de 1939, el joven Stan Lee entraría a trabajar como simple recadero en la hoy mítica empresa Timely Comics- el proto marvel/ lo que después sería conocida como Marvel comics-, le pagaban 8 dólares a la semana; pero el tipo flaco era “movido” y tenaz, y pronto fue ascendido a editor “interino”.

Es ahí donde logra plasmar su primera historia en los cómics, unas páginas de “relleno” en un número del Capitán América, ahí surgió el seudónimo de Stan Lee, que luego cambiaría oficialmente a su nombre legal; así que no, amigo millennial, Stan Lee no tenía raíces chinas, más bien era un neoyorquino judío como Woody Allen, que optó por un seudónimo más “pegajoso”. Stan recuerda en su autobiografía que optó por no usar su nombre verdadero porque en esa época era socialmente mal visto ser todo un ciudadano trabajador y estar ligado a “cuentitos y dibujitos”, como era mal visto el comic en su época dorada, en una sociedad bastante cuadrada como la de los años 40.

Todo iba bien para “Stan Lee”, su instinto para los negocios comenzaba a verse; pero la Segunda Guerra Mundial se le atravesó hasta el año de 1945 en que fue liberado de sus obligaciones militares. Después de la experiencia de la guerra, Stanley ya tenía más claro lo que quería, y esto era escribir, dejar un impacto en el mundo editorial. Así que volvió a las andadas en el cambiante mundo del cómic, en donde ya lo esperaban con su puesto de editor en jefe de vuelta. Timely Comics se transformó en Atlas Comics entrado a los años 50.

Stan Lee joven

Imagen vía Pinterest

Y nuestro héroe no dejó de escribir, la particularidad de su estilo es que debía ser maleable: lo mismo le encargaban historias para comics del oeste que para ciencia ficción, terror, o de romance. Stan Lee podía con eso y con más. Pero los años 50 no fueron tan buenos para los comics como hoy se quisiera recordar, en realidad la industria fue censurada, limitada, y su contenido altamente vigilado por la llamada Comics Code Authority, una especie de “liga de la decencia” que regulaba lo que era “correcto” a tratar en los comics de esa época.

Esto a raíz de que algunos cómics de terror,  de aventuras o de crímenes resultaban, según un estudio -que hoy es considerado una farsa- en “mala influencia” para las jóvenes mentes que devoraban los coloridos cómics; la realidad es que a comienzos de los años 50 el cómic ya estaba desarrollándose en temas y estaba convirtiéndose en una expresión adulta que cuestionaba formas y era atrevido, solo hay que ver cómics de la época como “Tales from the Crypt” con temáticas desarrolladas, imaginativas y macabras, o cómics de motociclistas donde ya se hablaba de la post guerra, sus traumas, y de las formas que tomaba la rebelión juvenil y el desencanto social -post guerra-; pero su  desarrollo fue cortado por el mencionado Comic Code.

Stan lee Fantastic Four

Portada de la primera edición de Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee. Imagen vía https://www.marvel.com/

Sin la cantidad de temas y escenarios que el cómic tenia para expresarse, la industria gringa comenzó quedar estancada tanto en narrativa como en propuestas. DC Comics se mantuvo a flote reviviendo a sus súper héroes clásicos; inaugurando la que es conocida como “la era de plata” de los cómics, a finales de la década de los 50 e inicio de los 60. Es aquí la visión de Stan Lee entra en juego, quién, además de imaginativo, y curioso-investigaba sobre todo-era docto, tenía una amplia cultura y admiraba el cine; así que estaba al día.

Cuando la empresa cambió de nuevo su nombre a Marvel Comics le fue encomendada a Stan Lee una tarea en apariencia simple; y con ello, una nueva era -y desarrollo- en el mundo del cómic iniciaría. Para ese momento el género de súper héroes ya no era novedoso y resultaba relegado y subestimado; pero con la llegada de la censura, la industria pensó en revivir a los súper héroes para no perder ventas. Los jefazos de la entonces “renacida” Marvel Comics le pudieron a Stan Lee que creara un grupo de súper héroes, muy al estilo La Liga de la Justicia de -su eterna competencia- DC comics.

La cosa era competir directamente con DC quienes repuntaron con su idea de revivir el género de súper héroes. Aquí entró el instinto creador y de negocios de Stan. Él sabía que no podía entregarle al fan dedicado/“hardcore” una historia y unos personajes que fueran copia al carbón de los famosos súper héroes de  DC -Superman, Batman, La Mujer Maravilla, etc-, eso ya se había hecho y no funcionó tan bien; así que ¿porque no dotar de un necesario twist a la historia del súper heroísmo? Stan Lee hizo a los súper héroes mas humanos, falibles, y, por lo tanto, más cercanos con el lector, mas propios e identificables.

Gracias a él, comenzó la era donde Marvel desarrolló las historias básicas del súper heroísmo y las llevó a un mundo realista, donde Nueva York era Nueva York, no una ciudad inventada que se parece a, donde los súper héroes tenían que convivir con los problemas de los humanos, y a veces hasta ser una amenaza para la humanidad de a pie, o la multi citada referencia de los X-Men vistos como una analogía del racismo, las llamadas minorías, y la lucha de los derechos civiles en los años 60. Stan quería hablar del tema y fue valiente, e incluso, su idea no cuajó del todo -la de X-Men, un grupo de marginales y “freaks” que forman un grupo de súper héroes- hasta años después.

El tipo era un visionario e innovador; también en la forma de abordar las historias; esta vez los súper héroes no eran Golden boys americanos que tenía fácil todo; y que salvaban al mundo con una mano en la cintura cada semana; no, ahora eran seres solitarios, confundidos por su entorno y lo que les pasaba, con angustias y problemáticas.

Además sus súper poderes eran vistos como una carga, un arma de dos filos, o una responsabilidad. Es el caso de Peter Parker-tal vez la creación más “redonda” y lograda de Stan Lee y su equipo creativo-, el “siempre joven” Spider-Man vemos al héroe cuestionándose todo el tiempo; no erigiéndose como un semi-Dios a la Superman. Ni como un humano millonario lleno de recursos- Batman, Iron Man-, sino al contrario, vemos y leemos sobre las carencias y dudas de nuestro héroe.

El pobre Spider-Man vive preso de sentimientos de culpa por la muerte de su tío y de su novia, y, a veces, hasta con culpa por la muerte de sus papás. Y si hace un chiste de vez en cuando, o se burla del enemigo, es “porque  si esta cabrón” la lucha contra el crimen y en la noche hay que volver a casa y quién sabe si haya algo para cenar.

Stan Lee Spiderman

La muerte de Gwen Stacy. Imagen vía https://www.thoughtco.com/

Si en el universo de Marvel Comics, aun cuando los personajes que  parecía que la tenían fácil, como en el caso de Iron-Man o Capitán América, en realidad se enfrentaban a fantasmas del pasado o vicios, como el alcoholismo de Tony Stark, algo que ni en Batman se atrevieron a llevar tan lejos; Batman esta asolado por sus demonios personales y ya; no haga más preguntas pendejas, chamaco.

También, Stan lee, con su visión, fue pionero de la continuidad en los cómics, donde las historias podían desarrollarse por años, y ser referencia me la historia constante, donde, bastaba una simple nota al píe página, escrita por el mismísimo Stan Lee, para estar al tanto de los hechos o acciones que llevaron a una determinada “saga”.  Además todos los súper héroes convivían en un mismo universo e interactuaban entre ellos, este concepto de multiverso, también llevó a años luz a Marvel,  lejos de su competidores, a los que en el pasado hasta habían copiado.

multiverso marvel comics

El Multiverso de Marvel Comics. Imagen vía https://www.vix.com/

Es esto lo que distingue  a Stan Lee, su olfato y aparente facilidad para ir un paso más allá, llevar a los súper héroes a un nuevo siglo, donde terminarían siendo parte integral de la cultura pop, de una nueva mitología; porque tal vez un niño de siete años no sepa quién es Apolo o Hércules, pero sabe quién es el Capitán América, Spider-Man o Hulk, y tal vez hasta te cuente una buena historia sobre ellos; tal como lo hacía Stan Lee, quien terminó convirtiéndose en la encarnación de todo lo que es Marvel.

Y dándonos es sus ratos libres,  memorables cameos en las películas del universo que ayudó a imaginar, siendo desde un simple vendedor de hot dogs, en la ya lejana X-Men del 2000 –en su primer cameo en forma- hasta interpretarse a si mismo paseando al perro y dándole consejitos a Eddie Brock -Venom-, en la reciente película del anti-héroe, su último cameo hasta la fecha (2018).  Desde aquí sólo me queda despedirlo, decir un último, hasta siempre viejo y así como siempre terminabas tus columnas, ¡Excélsior!

Portada: https://www.denofgeek.com/


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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