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Published on Mayo 19th, 2017 | by Isael Serra

Say Hello to Heaven, Chris Cornell

Una estrella más del firmamento grunge “brilló hasta quemarse” y desaparecer en el plano físico. El cantante y guitarrista Chris Cornell murió el 18 de Mayo. Optó por cortar su propia vida mediante el ahorcamiento. La última declaración de principios de otro de los grandes artífices del llamado “grunge” -aunque sabemos que los propios músicos de dicho movimiento negaron el termino, o solo ironizaban con la etiqueta comercial “grunge”, así se quedó, así se le llama-.

Un movimiento en esencia nihilista, depresivo, existencialista y pesimista, que cuestionaba el supuesto mundo color de rosa que las sociedades triunfalistas e hiper-capitalistas quieren pintar para todos, y que dista mucho de la gris realidad. Cornell era poseedor de una voz y una presencia que imponían. Como decía un compañero suyo de la escuela: “A pesar de no ser nadie en ese momento, era obvio que sería una estrella de rock, ya tenía esa aura”.

Chris Cornell Young

Imagen vía Pinterest

Todos lo seguían, atraía a las chicas. Y cuando lo vieron en una fiesta tocando la guitarra, fue el acabose, quienes lo conocieron dicen que era un tipo sencillo, de modos amables, sensible, y buen conversador; todo esto a pesar de llevar una actitud reservada con los demás; y de cargar con cierto aire depresivo que lo acompañaría por el resto de su vida.

A raíz del divorcio de sus padres el adolescente Chris comenzó con estados depresivos constantes, llevándolo a abandonar la escuela. Dejó de salir con sus amigos, llegando incluso a vivir por un año encerrado en su casa donde, para entretenerse, se dedicaba en cuerpo y alma a tocar la batería y la guitarra, y a escuchar su colección de discos. De ahí se agarró, de la música, del rock and roll; como tantos otros.

Chris Cornell

Imagen vía http://www.spin.com/

Con un increíble rango vocal capaz de llegar a los agudos más salvajes, Chris Cornell era incluso más reconocido en el medio por ser un excelente compositor y  letrista. Fue alguien que estuvo ahí, casi a los comienzos del movimiento musical underground de Seattle que luego se denominaría como grunge.

Soundgarden fue el nombre que le dio Chris Cornell a la banda de la cual pasó de ser baterista a vocalista. El nombre lo sacaron de una escultura tubular en Seattle que hacía sonidos al pasar el viento y que “tripeaba” a estos cuatro músicos. Fue con el disco recopilatorio de la disquera C/Z  llamado “Deep Six”, lanzado en el año de 1986, que la banda se daría a conocer.

Esta compilación es considerada, junto al primer disco de Green River “Come on Down”, como las dos primeras grabaciones y  el inicio formal del grunge/sonido Seattle. En dicho disco recopilatorio También aparecerían los grandiosos Melvins.

Como sabemos, a principios de la década de los 90’s, este sonido de Seattle por fin cuajó, y llegó a su reconocimiento mainstream justo cuando el mundo MTV -de entonces- se quedaba sin ideas, otra vez. Se habla de que el grunge mató al “hair metal MTV” de Poison y Warrant -por poner solo dos ejemplos-; la realidad es que ya se había caído en los excesos con cientos de bandas luciendo y sonando igual; demasiado prefabricadas, demasiado cuidadas en su estética y en su producción de discos y videos. Ante este panorama, los tipos “sucios”, desaliñados y “barbones” de Seattle cayeron como anillo al dedo a esta nueva década que quería seguir rockeando.

Las letras oscuras y llenas de angustia existencial de Cornell en Soundgarden distaban mucho de las edulcoradas letras de las bandas “comerciales” de rock que hablaban de chicas y autos. Por lo cual tanto a ellos como a Alice in Chains se les movía en los medios especializados al lado de bandas de heavy metal, o metal alternativo. Hasta que llegó el “Nevermind” de Nirvana y puso el mundo patas pa’ arriba, con todos hablando de Seattle, el grunge y las camisas de franela.

Ahí estaba Soundgarden, como una de las bandas clave de esta movida, como pilares, y como una muestra solida de calidad musical del movimiento. Es impresionante ver grabaciones en vivo de la banda promocionando “Badmotorfinger”, paseándose por festivales europeos, dominando cualquier escenario y a Chris Cornell desgañitándose en los estos. Dejando a bandas consagradas en nada. Llegaban los tíos de Seattle, y todos hablaban de ellos.

Y bueno, el resto, como se dice, es historia. Soundgarden dominó los años 90’s y se desbandaron a finales de esa década porque quisieron, en la cúspide de su éxito. Dejándonos a muchos algo desamparados, pues ya no había Nirvana, ni Alice in Chains y ahora ni Soundgarden -solo Pearl Jam, que cada vez daba más hueva y se parecía más a U2 que a los Ramones-.

Vendrían otros proyectos para Cornell, como sus discos solistas -que a mí me parecen buenos e interesantes, y que ahora, con su muerte, seguro se revaloraran, y con justicia-, y la famosa “super banda” Audioslave. Que nos dejó buenos hits de “rock moderado”.

En el año 2010 hubo reunión de Soundgarden; pero seamos honestos, a pesar del esfuerzo y su entrega en los escenarios, ya la magia había desaparecido. Es fácil decirlo ahora; pero al ver esas grabaciones de el último Soundgarden, se ve a un Chris Cornell ausenté, como en piloto automático. Muy lejos de aquél Cornell 90’s: gritón y “rock god”, y que se movía en los escenarios como bestia enloquecida.  Muchos se lo achacamos a los años, a que la gente se calma con el tiempo; ahora sabemos que la alargada sombra de la depresión suicida nunca se fue.

Muchas serán las elucubraciones y teorías acerca del “porque” de la decisión de suicidio por parte de Cornell,como ya pasó con Kurt Cobain, otro emblema “grunge”, y olvidamos que, como observaba Emil Cioran, el suicidio es básicamente un asunto personal, privado, casi un derecho frente a un destino inamovible -la muerte-.

Debiera ser, ante todo, una decisión libre -y de libertad-. Alargar la idea de suicidio depende de cada quién. Porque la lógica señala que de cualquier forma vamos a morir -proyecto de vida/proyecto de muerte, es más o menos lo que el buen y desencantado Cioran planteaba-.

La canción “Say Hello to Heaven” de Temple of the Dog dedicada a Andrew Wood ahora adquiere otro significado. Uno que deja ver de forma prístina la verdadera filosofía de Chris Cornell:

“Please, mother mercy ,take me from this place
And the long winded curses I keep hearing in my head…
Now I’m warm from the candle. But I feel too cold to burn”

Al final del  set de Soundgarden, del último concierto de Cornell, este incorporó un fragmento de la canción de Led Zeppelin “In my Time of Dying”- “Cuando yo muera”-, una forma poética  musical y pacifica de despedirse de todos.


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



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