Actualidad

Published on junio 29th, 2019 | by Isael Serra

Cuando “Reactor” estuvo a punto de estallar

Hace apenas unos días, locutores y trabajadores del IMER (Instituto Mexicano de la Radio) expresaron en redes sociales su inconformidad con los recortes presupuestales a los que se ven sometidos desde hace años; sin embargo, en esta ocasión (con este último cambio de gobierno y sus políticas de austeridad), el recorte parecía ser contundente, pues “por falta de presupuesto” se amenazaba con dejar sin trabajo a partir del 1 de Julio, a cerca de 200 trabajadores de los llamados “freelance”,  entre  ellos locutores y demás colaboradores.

Las estaciones se quedarían sin locutores, sin interacción humana con el público, y en su lugar se transmitiría solo música continua, desvalorizando la función de la radio pública, Aquí cabe aclarar que el IMER representa uno de los últimos reductos de la llamada radio pública, es decir, esos espacios radiofónicos, que supuestamente, alejados de lo comercial y auspiciados por el Estado, garantizan pluralidad, servicio a la comunidad, y acceso a la información para la ciudadanía; incluso con un sesgo educativo.

Un ejemplo clásico de lo que es la radio pública en el mundo lo representa la BBC Radio del Reino Unido, una entidad que sirve de alternativa cultural ante las abrumadoras estaciones meramente comerciales. A propósito de la BBC, en el ámbito del rock, muchos conocemos esas grabaciones de bandas inglesas en sesiones en vivo para esta entidad pública, que en su condición de plataforma cultural, apoyaba a bandas extremas; o bien, recibía en sus estudios a la crema de la crema de lo musical; así tenemos discos que recogen sesiones de la BBC de bandas como Napalm Death, Bolt Thrower, Carcass, o bien, sesiones de consagrados del rock como The Beatles o Led Zeppelin.

Todo se grababa en vivo en los estudios de ese lugar, es decir, la radio pública se trata de un servicio a las audiencias que los gobiernos democráticos deberían proporcionar a la población sin intereses económicos de por medio, un derecho que tienen los ciudadanos y que está garantizado en las leyes. Así que desde ese ángulo se entiende que muchos dieran “el grito en el cielo” ante los recortes al IMER y sus estaciones, pues tiene varias, una dedicada al jazz, otra a la música clásica, etc.

En lo tocante al rock y sus derivados, las audiencias perderían las voces en vivo de la estación Reactor, en el cuadrante  del 105.7 del FM. Reactor, a pesar de tantos recortes y limitaciones a lo largo de los años, representaba una continuación de proyectos anteriores en dicho cuadrante como la añorada estación “Radioactivo” y luego “Orbita”, conceptos, formulas radiales dentro del espíritu de estación rockera dirigida a audiencias jóvenes.

Así Reactor continuaba en la lucha, representando esa fórmula radial que apostaba al rock; y aunque se apoyara mayoritariamente en el  rock comercial o en el llamado indie, seguía dando espacio al metal extremo, al hard rock y a las propuestas nacionales. Todo eso en una actualidad tecnológica donde la radio ya parecía desfasada y contra todo pronóstico de quienes declaraban a la radio como muerta, las audiencias aún son altas.

Hay gente de cierto rango de edad que prefiere sintonizar la radio, o es a lo que recurren mientras se trasladan de un lugar a otro en su auto, esto se vio de manifiesto cuando los radioescuchas, en cuanto se enteraron de las malas noticias, mostraron su apoyo, y se expresaron en las redes con preocupación; no querían perder “su estación” ni a los locutores que los acompañaban con sus voces y su selección musical en su día a día. Todo esto causó revuelo en las mismas redes. De repente todos hablaban de Reactor, del IMER.

Al otro día la pregunta llegó a la conferencia matutina del Presidente de la República. Este dio desconocer del asunto, pero revisaría la situación. Unas horas después, se declaró desde la SEP -dependencia que está a cargo del IMER- que no habría tales recortes, por lo pronto en estos meses, y que las estaciones filiales del IMER continuarían sin cambios, brindando sus servicios con normalidad.

Fue una especie de “regreso a la vida” para muchos que ya daban por perdidos sus empleos y sorprende la forma en que se resolvieron las cosas. Sin duda una nueva forma de gobernar, donde la conferencia de presa matutina sirve como una especie de audiencia donde se decide cómo se va  actuar, o se corrigen decisiones. Hoy no le tocó al IMER, Reactor sigue y parece ser que después de esto se fortaleció, se le dio visibilidad y seguridad en su razón de existir, aunque, como muchas cosas en el país, aún continua la incertidumbre sobre su futuro.

Queda como anécdota la curiosa forma de protesta de una vieja conocida de los radioescuchas, la locutora Clauzzen Hernández, quien conduce el programa especializado llamado “Hexen: el libro negro”, dedicado a la música gótica, al metal y la subcultura oscura. Clauzzen (apodada cariñosamente “la brujita” por su amor a lo gótico) decidió protestar ante todas estas decisiones burocráticas, poniendo en “repeat” una canción muy adecuada, así se escuchó durante las dos horas que dura el programa, solamente el tema de Ministry, “N.W.O”-Nuevo Orden Mundial-.

Dejando en claro, ejemplificando con esta rola clásica del rock industrial, como sonaría de mecánica e impersonal una radio que solo presentara música continua, sin esencia y sin imaginación. Aunque ella no le llamó protesta, sino reflexión.


About the Author

Isael Serra

Lic. en Derecho y en Admon de Empresas. Ha colaborado para el diario La Jornada en el rubro de periodismo rockero. Conductor del programa especializado "Estridencia" en radio por internet. Metalero/Rockero irredento.



Back to Top ↑